Ansbach

Esplendor barroco y todo el orgullo de la Franconia Media: Ansbach

Ansbach, antigua residencia de los margraves de Brandeburgo-Ansbach, goza de una espléndida situación en la histórica Ruta de los castillosy entusiasma a sus visitantes por su riqueza en monumentos históricos; una riqueza que nadie hubiera sospechado en una ciudad tan pequeña. La cercanía con el Parque natural Frankenhöhe es otra buena razón para visitar Ansbach, por lo menos.

Monumentos como la Hofkanzlei (antigua cancillería de corte), las iglesias de St. Johannis y St. Gumbertus, la residencia y la magnífica Orangerie en los jardines de la corte son testimonio de una historia muy larga. Con todo, la milla de esculturas de Ansbach demuestra que la ciudad no solo vive de su grandioso pasado: de mediados de julio a mediados de octubre, el arte moderno expuesto en espacios públicos despliega un interesante arco alrededor de las plazas y edificios históricos y es objeto de continuos debates tan animados como estimulantes.

El esplendor del rococó vive en Ansbach.

No suscita debate pero sí diversión el Festival rococó de Ansbach, que todos los años devuelve a la ciudad el esplendor cortesano de los siglos XVII y XVIII: música y baile sobre el trasfondo de la Orangerie del margraviato en los jardines de la corte transportan a Ansbach y a sus visitantes a una época completamente distinta. En cualquier caso, la Orangerie, erigida entre 1726 y 1728 siguiendo modelos franceses, sigue siendo un monumento de primer nivel aun cuando no se celebra el festival. Algo que también es aplicable a la residencia: esplendor barroco con 27 salones fastuosos en el brillo de su época, entre los que se encuentran el salón de baile de dos plantas, el gabinete de los espejos y la sala de los azulejos, equipada con unos 2800 baldosines de la famosa fábrica de fayenza de Ansbach. También de mediados del siglo XVIII es la sinagoga que, si bien es de apariencia insignificante en el exterior, es una de las sinagogas barrocas más importantes que se han conservado en el sur de Alemania. Ahora que ya no queda ninguna comunidad judía en la ciudad, el edificio es un lugar para el recuerdo y un museo que se puede visitar dentro de un recorrido por la ciudad.

Kaspar Hauser: mendigo y noble

Margraves y maestros de obras del Barroco han dejado huella en Ansbach al igual que uno de los personajes más enigmáticos de nuestra historia reciente: Kaspar Hauser. Kaspar Hauser apareció en Núremberg en 1828 como un mendigo harapiento, pero cuando fue apuñalado en los jardines de la corte de Ansbach se había convertido en un joven noble, cultivado, ávido de cultura y muy educado. Nunca se ha descubierto a ciencia cierta de quién se trataba, aunque las sospechas han sido muchas. Un monumento artístico imponente hace honor a este gran desconocido, al igual que una lápida conmemorativa erigida en el lugar de su asesinato, una sección propia y de configuración completamente nueva dentro del Museo del Margraviato y su tumba, dedicada al «enigma de su tiempo; su nacimiento fue desconocido y misteriosas las circunstancias de su muerte». Además, desde 1998, Ansbach celebra cada dos años el Festival Kasper Hauser. Aunque en realidad toda la ciudad es un festival para los sentidos, abierto todo el año y lleno de sorpresas.

 

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