Bremerhaven

Bremen: mundos marinos y el Klabautermann

La ciudad y la navegación: un todo indivisible en Bremerhaven. El floreciente trasiego de barcos hacia ultramar de principios del siglo XIX condujo a la fundación de la ciudad en 1827; hoy en día, como emplazamiento de astilleros, puerto de ultramar y sede de importantes museos, Bremerhaven conserva gran parte de toda la herencia marítima de Alemania.

De Bremerhaven hacia el Nuevo Mundo
En su momento, la ciudad hanseática de Bremen, situada 60 km río arriba, buscaba un acceso portuario directo al mar y le compró un terreno al reino de Hannover, donde construyó una dársena artificial, el Puerto Antiguo. Desde entonces se fueron ampliando las instalaciones portuarias, la joven ciudad evolucionó hasta convertirse en un puerto pesquero y hacia ultramar de gran relevancia. Lo más importante era el servicio de línea hacia Nueva York, que la famosa empresa Norddeutscher Lloyd de Bremen, con sus grandes transatlánticos de pasajeros, gestionaba desde Bremerhaven. Millones de emigrantes en busca de una vida mejor en EE. UU. o en Sudamérica se despedían del viejo continente en Bremerhaven. Al hacerlo, es posible que la última mirada se la dedicaran al Faro Brinkamahof, que por aquel entonces se encontraba a las afueras de la ciudad. En 1980 se desplazó el faro 6 km, para colocarlo directamente en el puerto pesquero, donde hoy es un emblema de la ciudad y, al mismo tiempo, la taberna más pequeña de Bremerhaven.

El excelente Museo Histórico de la ciudad ofrece información sobre faros y muchas otras facetas de su vida marítima. Está situado en el rincón más bonito de la ciudad, casi en todo el centro, pero integrado en paz y naturaleza; destaca por su osada arquitectura visionaria y persigue una concepción moderna y activa. En él se presentan la historia, el presente y el futuro de toda la región en imágenes polifacéticas y muy naturales. El Museo abrió sus puertas en 1906, celebró su primer centenario en 2006 como Museo Municipal y hoy como entonces merece la pena visitarlo.

Del espíritu bueno de los barcos antiguos

También el Klabautermann se siente como en casa en Bremerhaven: no muy lejos del Museo Alemán de Navegación hay una fuente con un hombrecillo, prácticamente un enano, el Klabautermann. Según la leyenda, este duende de apenas dos pies de alto que vive en los barcos de madera es el fantasma de un hombre muerto, cuyo alma residió una vez en un árbol. Si este árbol se corta para servir de mástil, el alma de aquel hombre se transforma en el Klabautermann, al que se considera el protector del barco y de la tripulación, si bien a veces es un poco cascarrabias. Una hermosa saga, que solo podía surgir de una ciudad tan orientada hacia el mar como Bremerhaven.

 

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