Dortmund

Cuenca del Ruhr: de los altos hornos a la alta cultura.

Considerada en su día "la mina de carbón de Alemania", uno de los mayores núcleos urbanos de Europa con cinco millones de habitantes, se presenta en la actualidad como uno de los paisajes en el ámbito cultural más concentrados de todo el continente. Con las metrópolis Bochum, Dortmund, Duisburgo, Essen y Oberhausen y otras muchas ciudades, la Cuenca del Ruhr conforma un espacio único urbano repleto de sorpresas.

Pero, la Cuenca del Ruhr ¿realmente se sitúa a orillas del río Ruhr? Sí, pero no solo eso, y esta es quizás ya la primera sorpresa. Junto al Ruhr, que como frontera meridional le otorga a toda la región su nombre, los ríos Emscher y Lippe definen la zona industrial de antaño. Independientemente de las aguas que bañen sus tierras, todas las grandes y pequeñas ciudades tienen un punto en común: haber superado con gran maestría la transformación de espacio industrial en otro de índole cultural. Desde que fuera nombrada Capital Europea de la Cultura RUHR.2010, este cambio de papeles es notorio e irrevocable, convirtiendo la realidad experimentada en nueva identidad, y no solo en las "Big Five", es decir, en las cinco ciudades más importantes, Duisburgo, Oberhausen, Essen, Bochum y Dortmund, sino en las más de 50 ciudades que conforman la Cuenca del Ruhr. Grandes eventos internacionales, como la Trienal del Ruhr, el Festival de Piano del Ruhr y los festivales Ruhrfestspiele, se extienden por toda la región y ofrecen lo más sensacional que en este momento se puede experimentar en los escenarios y en las salas de conciertos. Los museos RuhrKunstMuseen conforman el panorama más denso internacionalmente en lo referente a arte moderno: 20 museos en 15 ciudades, todas ellas solo a unos pocos kilómetros de distancia. Sin embargo, estos solo son una parte de los casi 200 museos de una extensa red, formada entre otros por el Museo de Arte e Historia de la Civilización de Dortmund, que inaugurado en 1883 es una de las salas de exposición más antiguas de la región metropolitana, y el museo Folkwang, el mayor con 800.000 visitantes anuales. E incluso esto se aúna con otro aspecto todavía más importante: convertirse en una nueva región cultural, que, no obstante, venera, valora y conserva su gran herencia industrial. La transformación a través de la cultura y la cultura a través de la transformación: plantas industriales a modo de nuevos escenarios y una población que avanza por este nuevo camino con entusiasmo, así es la Cuenca del Ruhr.

Los altos hornos, los gasómetros y los castilletes de extracción, los símbolos visibles de la herencia industrial, todavía están en pie. Y hasta el momento, siguen caracterizando la fisonomía de la Cuenca del Ruhr, a pesar de que aquí ya no se extraiga más carbón, sino que se haya dado paso a los teatros, la música, la pintura, la danza, las performances y mucho más. Estos símbolos pueden apreciarse a lo largo de la Ruta de la Tradición Industrial: con un recorrido de 400 kilómetros a través de la Cuenca del Ruhr, desde Duisburgo hasta Hamm y Hagen, discurre a lo largo de 54 sobresalientes testigos del pasado y del presente industrial. Uno de los mejores ejemplos lo hallará en el mismo Duisburgo: el parque paisajístico Duisburgo-Norte, donde se ha creado un parque multifuncional de una dimensión totalmente novedosa, con el mayor Centro de Inmersión Artificial de Europa en el antiguo gasómetro, con escuelas de escalada alpinas y mucho más, algo que no se espera necesariamente de una metrópoli industrial. Oberhausen, situada justo al lado y con el gasómetro ubicado entre el canal Rhein-Herne y el inmenso centro comercial y de atracciones CentrO, ha redescubierto su primitivo emblema: un gigante de acero, un antiguo acumulador de gas de coquería creado en 1929, y que en la actualidad es una de las salas de exposición más excepcionales de Europa. Essen, considerada el "distrito urbano" central de la Capital Europea de la Cultura RUHR.2010, no solo destaca por poseer la mina de carbón de Zollverein, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sino que representa el símbolo sin más del cambio de toda la región. Sin resultar tan espectacular, pero igual de curiosa es la Virgen de Oro de Essen, que se expone en el tesoro de la Catedral de Essen. Es la obra de arte más significativa de la Edad Media temprana, ya que se trata de la primera figura escultórica de María que se creó en el mundo, y que conmueve tanto por su sencillez como por su impresionante belleza. Por el contrario, en el museo red dot design hallará objetos de culto más bien mundanos, ya que se trata de la mayor exposición mundial de diseño contemporáneo. En un espacio de más de 4.000 metros cuadrados se exhiben unos 1.000 iconos de diseño que han sido distinguidos con el ansiado y reconocido galardón red dot design.

Y de nuevo, a tan solo un tiro de piedra, en Bochum, se puede admirar el escenario central de la Trienal del Ruhr, el pabellón Jahrhunderthalle, uno de los primeros ejemplos de una obra moderna de ingeniería selectiva y uno de los emblemas de la nueva Cuenca del Ruhr. Que Bochum era una ciudad donde solía salir humo de las chimeneas y los altos hornos funcionaban al rojo vivo queda documentado en el Museo Alemán de Minería, el mayor de su categoría en todo el mundo. Más de 400.000 visitantes anualmente bajan a la mina para luego subir a la torre de transporte que, con sus 63 metros de altura, ofrece una vista excepcional sobre Bochum y el "Pott" (como también se conoce la Cuenca del Ruhr). A propósito de la Trienal del Ruhr: esta fiesta de las artes internacionales tiene lugar anualmente, el nombre solo se refiere al hecho de que cada tres años cambia su director artístico. Y por lo que a Bochum respecta: la ciudad que en su momento contaba con más minas de la Cuenca del Ruhr es hoy la que tiene más teatros. Y también la que tiene más salas de fiestas y tabernas de toda la región. Quien en algún momento dé con el triángulo de las Bermudas, no lo olvidará tan fácilmente. Obviamente, el Planetario Zeiss de Bochum es el lugar ideal para observar las estrellas. Y lo que tampoco podrá ignorar en Dortmund es dónde localizar la impresionante letra U: ya desde lejos cualquiera puede divisarla en el horizonte. Conocida como "La U de Dortmund", la antigua fábrica de cerveza Union-Brauerei, que servía también de almacén y bodega de fermentación, se ha convertido hoy en el nuevo centro de arte, creatividad y economía. Y es que sobre la cubierta de este edificio domina desde 1962 una letra "U" dorada de nueve metros de altura, la marca empresarial de esta empresa cervecera y un emblema luminoso de la ciudad. Por cierto, otro de los emblemas de Dortmund, el Borussia, disputa sus partidos a tan solo unos pocos kilómetros de distancia. Y un poco más allá, al sudeste de la ciudad, nace el río Emscher. Considerado antaño el río más sucio de Alemania, en la actualidad se ha logrado renaturalizar. Hasta 2020 aquí surgirá, a base de mucha dedicación y esfuerzo, un nuevo paisaje de un idílico encanto, lo que también se ha convertido en un símbolo de la nueva Cuenca del Ruhr: la transformación del pasado al futuro. Y disfrutar del presente. Y para terminar: no lo dude, ¡la nueva cuenca le encandilará!

 

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