Düsseldorf

Düsseldorf: pasarela de Alemania.

Cuando Düsseldorf presenta las últimas novedades en alta costura y prêt-à-porter, no solo acuden a la cita los alemanes, sino todo el sector internacional de la moda en masa. The Gallery Düsseldorf surgió a raíz de la que en su tiempo fue la mayor feria de moda del mundo: Igedo. Actualmente, este espacio a orillas del Rin abre sus puertas dos veces al año convirtiéndose en la meca de diseñadores y compradores de todo el mundo.

Düsseldorf es la ciudad más influyente de Alemania en la industria de la moda y este certamen marca las tendencias de lo que se llevará la próxima temporada. Más de 800 salones de muestras presentan, no solo durante la feria, las últimas creaciones de los modistos y diseñadores, mientras que en las exclusivas boutiques de la avenida Königsallee se sucumbe demasiado fácilmente a su inmediata adquisición. Marco Polo, Hugo Boss, Strellson y Calvin Klein son algunas de las atractivas marcas que se concentran en esta calle, junto con Armani, Bulgari, Gucci, Jil Sander, Prada, Tiffany & Co. o Versace, formando una seductora red de buen gusto.

A fin de cuentas la Königsallee, la "Kö" para los amigos, es una de las pocas calles conocidas internacionalmente. Merece pues recibir el nombre de bulevar, porque es justo en esta arteria donde late el corazón comercial de Düsseldorf, capital de las compras. En esta larga pasarela de escaparates, flanqueada por bellos castaños centenarios, se trata de ver y ser visto, y de presentar solo el mejor perfil. Sin embargo, la moda y las compras no solo quedan circunscritas a la famosa "Kö". Quien sienta verdadera pasión por cosas realmente bellas y especiales, quedará fascinado por toda la ciudad de Düsseldorf. Como las que pueden encontrarse en la calle Schadowstrasse, por ejemplo. O en el idílico barrio de Carlstadt, morada de anticuarios, galerías y marchantes de arte. Y no nos olvidemos del casco antiguo, con su aire desenfadado y sus tiendas de moda poco convencionales, que también han animado a numerosos establecimientos vanguardistas a instalarse aquí. Asimismo, un sinfín de bares, tascas y clubes muy diversos forman la que se conoce como la "barra más larga del mundo". Existen pues opciones suficientes para descansar y recuperarse de la ruta de tiendas y compras. También puede aprovechar la ocasión para lucir lo que un poco antes había estado expuesto en los escaparates o mostrado en alguno de los showrooms.

En las múltiples callejuelas comerciales del centro, ir de compras es todo un placer incluso en un día de lluvia. Impresiona la calidad, la selección y el espléndido ambiente de Schadow Arkaden, Sevens, Kö Galerie y Stilwerk. Además, próximamente se inaugurará otro puntal destacado de la cultura comercial de la ciudad: el Kö-Bogen. No obstante, quienes busquen comprar a precios más asequibles, también encontrarán una buena oferta en la ciudad. Por ejemplo, en las Düsseldorf Arcaden, situadas alrededor de la calle Lorettostrasse, o en el emergente barrio de moda Flingern se pueden encontrar productos realmente elegantes y originales, desmarcándose de las tendencias de las grandes masas. De todos modos, sería simplista definir la ciudad como paraíso de las compras y de la moda, porque Düsseldorf ofrece mucho más que esto. Los amantes de la cultura, por ejemplo, se sentirán como pez en el agua, con eventos como el Altstadtherbst (otoño en el casco antiguo) que atraen a miles de visitantes. El centro histórico también alberga muchos teatros, salas de conciertos, galerías de arte, numerosos monumentos históricos y magníficos parques y zonas verdes. Cultura a raudales. Los innumerables museos y la reconocida Academia de las Artes de Düsseldorf contribuyen en gran medida a la fama de esta ciudad cultural. Y cada cuatro años la Quadriennale, con su programa de exposiciones de gran calidad, ocupa el foco de atención del mundo artístico internacional.

Cabe mencionar también que Düsseldorf cuenta con la tercera comunidad japonesa más grande de Europa, después de Londres y París. En las inmediaciones del hotel Nikko, en la calle Immermannstrasse, se ha desarrollado el colorido Barrio Japonés, con supermercados, librerías, restaurantes y muchas más propuestas típicas de ese país. Pero si ya está cansado de moda, arte y cultura, puede finalizar el día en la Burgplatz, una de las plazas más bonitas de Alemania a la que acude toda Düsseldorf al terminar la jornada de trabajo o durante los fines de semana. Con vistas sobre el Rin, relájese saboreando una cerveza negra mientras disfruta del momento. Y si de repente le llama la atención que una gran cantidad de gente viste completamente a la última, ya sabrá el motivo.

Highlights
  • Una cita con sentimiento: el casco antiguo de Düsseldorf

    Donde el encanto del Rin se mezcla con un ambiente internacional, donde se encuentran pequeños y grandes desde hace generaciones, ahí es donde late el corazón de Düsseldorf. Como núcleo de la ciudad, el casco antiguo tiene mucho más que ofrecer que la famosa “barra más larga del mundo”. En un área pequeña y abarcable, ofrece una gran cantidad de antiguas y nuevas obras emblemáticas de la arquitectura, lugares culturales de encuentro, posibilidades para ir de tiendas, monumentos históricos, bellos lugares donde pararse a disfrutar y, por supuesto, el popular paseo a orillas del Rin: un marco magnífico para fiestas y celebraciones, desde el Festival Japonés, pasando por la Ruta de los Libros, Kermés y Halloween hasta el Rally de Jazz.

  • Lo que se llevará mañana: la feria de moda IGEDO

    Ya en la época del príncipe elector Jan Wellem, se creaban tendencias de moda en Düsseldorf en el siglo XVIII. El gusto por los vestidos hermosos dejó pronto de ser un privilegio exclusivo de la corte y pasó a extenderse entre los círculos de la sociedad burguesa. En 1949 se empezó con un desfile de modas en la calle Königsallee y en el mismo año tuvo lugar la primera feria especializada en moda, IGEDO, considerada a día de hoy la feria más grande del mundo en su clase. Es por ello que varias veces al año esta metrópoli a orillas del Rin se convierte en la meca de los diseñadores y compradores de todo el mundo.

  • Ver y ser visto: la calle Königsallee

    Posiblemente el emblema más famoso de Düsseldorf sea la Königsallee, símbolo de lo exclusivo, del lujo y de la elegancia. Pertenece al pequeño grupo de las calles más conocidas a nivel internacional, que con todo el motivo pueden ser consideradas bulevares. También denominada con cariño “Kö” por amigos de todo el mundo, la lujosa avenida con sus palacios y galerías comerciales es una zona “chic”. Además de las numerosas boutiques de moda, también las joyerías, las tiendas de antigüedades, las librerías y otros muchos negocios especializados esperan a su clientela, así como también famosas galerías y comerciantes de arte se encuentran aquí desde siempre como en casa.

  • De lo más "desequilibrado": el MedienHafen

    Las inclinadas torres y los modernos edificios de esta zona del puerto entusiasman a los expertos internacionales en arquitectura. La construcción de acero y vidrio de la Puerta de la ciudad indica el camino de entrada y es además una parte fundamental del horizonte de esta ciudad, en la que destacan el puente Kniebrücke, el Parlamento, la Torre del Rin (Rheinturm) y los nuevos rascacielos del puerto, como los edificios diseñados por el prestigioso arquitecto Frank Gehry. Desde 1999, los edificios de Gehry se han convertido en un emblema de Düsseldorf, y no dejan de impresionar con sus inclinadas paredes y torres. Con el tiempo se han ido sumado restaurantes y bares, así como un complejo de cines UCI, y lo que un principio fue un barrio de oficinas se ha convertido hoy en una auténtica zona de ocio de moda.

  • “Bufones y viejas“: el Carnaval de Düsseldorf

    El Carnaval de Düsseldorf es tradición y alegría al más puro estilo renano. Cada año tienen lugar en Düsseldorf muchos más de 300 desfiles de Carnaval, recepciones y bailes de disfraces, y la fiesta se prolonga hasta que ya no pueden más. El comienzo de esta diversión coincide siempre con el Jueves Lardero (en alemán, la “Noche de ayuno de las viejas”), noche en la que las mujeres asaltan el Ayuntamiento y toman al Alcalde como rehén. Aunque, por lo general, éste puede comprar su libertad con algunas botellas de vino y entonando divertidas canciones. El punto álgido de la fiesta es el desfile del Lunes de Carnaval: más de 70 carrozas a lo largo de 6,5 kilómetros, 5.500 participantes, 50 bandas de música y – muy importante para los más pequeños – alrededor de 40 toneladas de caramelos.

  • Escenario de presentaciones: la Feria de Düsseldorf

    La Feria de Düsseldorf reúne las condiciones idóneas para celebrar eventos de cualquier tipo. Sobre todo las ferias con temáticas especiales sacan partido a los pabellones de entre 4.000 y 25.000 m2 de superficie, de las entradas separadas, de la extraordinaria tecnología e infraestructura, así como de la conexión directa con el pabellón de congresos. Pero también, la Feria de Düsseldorf se adapta perfectamente para la realización de ferias más pequeñas especializadas en contenidos específicos: más de 40 ferias se celebran en Düsseldorf, 23 de ellas mundialmente conocidas. Alrededor de 1,5 millones de personas visitan aquí cada año “sus” ferias y más de un millón participan en más de 2.800 congresos y eventos especializados.

  • Franja verde junto al azul del Rín: los parques de Düsseldorf

    Una gran cantidad de maravillosos parques forman el “eje verde” que atraviesa Düsseldorf. Esta franja comienza en el parque Parque del Norte con el Jardín Japonés, prosigue en el Parque del Rin y del Hofgarten, pasando por el Parque del Sur hasta el pequeño bosque de Fleher. Las zonas verdes de las antiguas instalaciones del zoológico o el Parque del Este en Grafensberg, apreciado por la flor de sus rododendros, se encuentran entre los más populares de Düsseldorf, así como el parque del palacio Garath o el Lantz’scher Park, no lejos del Rin, un hermoso y tranquilo parque del siglo XIX. Para quien sea incapaz de decidirse, desde la Torre del Rin (Rheinturm) se pueden admirar todos los parques de la ciudad.

  • Planetario de la música: la Tonhalle

    En 1925, el famosos arquitecto Wilhelm Kreis diseñó el Planetario de Düsseldorf, convertido hoy en sala de conciertos. Un placer para los oídos y la vista: sobre su base cuadrada se eleva una cúpula de 38 metros de diámetro, bajo la que se construyó una sala de conciertos casi semiesférica con más de 2.000 butacas. Especiales obras de arte de luz recuerdan a su destino original: en el cénit se encuentra un objeto azul que despide reflejos con 21 espejos huecos que giran despacio, así como otros muchos proyectores. La Tonhalle es la sala de conciertos más importante y bella de Düsseldorf. Su programa abarca desde la música clásica, pasando por el jazz, la chanson y el soul hasta el cabaret.