Está a tan solo un breve trayecto de distancia, pero es otro mundo: venir del sur, de Düsseldorf , donde modernos edificios de oficinas iluminan la ciudad, a Duisburg, donde los altos hornos de las acerías inundan el ambiente con sus luces titilantes. Así ha sido al menos durante décadas, y el cliché ha permanecido hasta hoy. Sin embargo, Duisburg es la prueba viviente de que los clichés no siempre son ciertos: una ciudad que tiene de todo y que para los amantes del cine es algo así como la «ciudad prometida».
El centro de la ciudad ya se presenta con encanto desenfadado y animada ligereza. La Königstraße es una amplia calle de compras y paseo, al tiempo que es un espacio de exposición de las esculturas de cinco fuentes serenas, esculpidas por artistas de la talla de Niki de Saint Phalle y Andre Volten. Justo al lado, en la plaza König-Heinrich-Platz, junto al pórtico de columnas clasicista del teatro y enfrente del venerable Tribunal Regional, el moderno CityPalais se integra armoniosamente en su entorno, y la escultura de la fuente situada frente al Ayuntamiento, que representa a Gerhard Mercator, el famoso teólogo y matemático de Duisburg, el gran medidor del mundo, remite a la larga historia de esta ciudad.
Al igual que toda la Cuenca del Ruhr, Duisburg también ha entendido el cambio como una oportunidad, y se ha labrado un nombre como ciudad cultural. Los focos de luz son el Teatro de Duisburg, la Deutsche Oper junto al Rin y la Filarmónica de Duisburg, además de festivales como los «Acentos de Duisburg» y el festival musical «Tiempos de ensueño», ambos de renombre internacional. Hay tanto que ver, sobre todo en cuanto al ámbito cinematográfico: el filmforum, uno de los primeros cines comunitarios (no comerciales), donde se proyectan verdaderas perlas del séptimo arte. Como, por ejemplo, una copia del «Viaje a la luna» de Georges Méliès, de 1902, o la obra maestra de Sergej Eisenstein, «El acorazado Potemkin», obras de los hermanos Lumière y más de 60 000 pósters y fotos de películas. El cine Kino am Dellplatz es el marco más apropiado para la Semana de Cine de Duisburg, el festival más importante para los documentales en lengua alemana. También se puede disfrutar del cine en el cine de verano Stadtwerke-Sommerkino, donde todos los años más de 30 000 espectadores se reúnen al frescor veraniego del parque Nord, ante los altos hornos. Y si al final de cada representación la iluminación confeccionada por el famoso artista de la luz Jonathan Park convierte el escenario nocturno de la planta siderúrgica en un extravagante mar de colores, prácticamente se ha logrado la magia.