Erlangen

Un nuevo hogar en el margraviato: Erlangen

No es que Erlangen, junto con Núremberg y Fürth —algo así como el triángulo franco— albergue pretensiones de compararse con los pesos pesados de la historia del arte y de la cultura. Sin embargo, en cuanto a configuración, Erlangen es algo especial, y el asentamiento aquí de los hugonotes —que si bien sucedió en tiempos remotos, su influencia se percibe hasta la actualidad— ha convertido a la ciudad en un núcleo de relevancia singular.

Asilo político con buenos resultados: Erlangen y los hugonotes
Una breve retrospectiva: tras la Guerra de los Treinta Años, la ciudad estaba prácticamente deshabitada. La situación no cambiaría hasta 1685, cuando el rey Luis XIV revocó el Edicto de Nantes, que concedía la libertad de creencia a los hugonotes calvinistas. Este hecho desencadenó una ola de miles de hugonotes en busca de refugio; el margrave Christian Ernst supo sacar provecho de la situación y les concedió derecho a la nacionalidad en Erlangen, para estimular la economía. Los primeros hugonotes llegaron a Erlangen el 17 de mayo de 1686 y otros les siguieron en oleadas. Pronto se hizo evidente que Erlangen se estaba quedando pequeña y que era necesario establecer un nuevo asentamiento. Para ello se seleccionó el área al sur del antiguo emplazamiento, y el maestro de obras Johann Moritz Richter se encargó de erigir una ciudad ideal en estilo barroco: luz y espacio para 7500 familias, además de fábricas, una iglesia y dos grandes plazas. Todo ello distribuido en rectángulos y en estricta simetría con la calle principal.

La obra se inició el 14 de julio de 1686 con la iglesia de los hugonotes, que hoy en día sigue siendo un monumento de gran relevancia. En 1700 se decidió construir un castillo del margraviato con un gran parque. En 1706 un incendio destruyó casi toda la parte antigua original de la ciudad, lo que se tomó como una oportunidad de extender la planificación barroca de la nueva ciudad a la antigua, logrando así una obra maestra temprana de la concepción urbanística global.

Bellezas barrocas. Y bonitas sorpresas.
El barroco nos ha dejado más cosas en herencia, como por ejemplo el Teatro de Margrave, del 1718, el teatro barroco más antiguo del sur de Alemania donde aún hay funciones. O el Kunstpalais Erlangen, que presenta su colección en el barroco Palacio Stutterheim, en la Plaza del Mercado. El segundo museo de arte de Erlangen está ubicado en el Loewenich'schen Palais, directamente junto al nuevo centro comercial Erlangen Arcaden. El Museo Municipal en el Altstädter Rathaus (antiguo ayuntamiento), en la Martin-Luther-Platz, justifica por sí mismo el realizar una escapada a Erlangen, entre otras cosas, por las colecciones sobre la prehistoria y la protohistoria. Bien mirado, Erlangen ofrece una sorprendente cantidad de cosas, y muchas de ellas sorprendentes. Además de los festivales de cine, los eventos de danza, el Salón Internacional del Cómic y la Fiesta de los Poetas.

 

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