Un punto de encuentro. Y un destino.
Hay dos plazas que son punto de encuentro habitual para los que se citan en la ciudad: junto al monumento de la Ernst-August-Platz frente a la estación, o en la Kröpcke, la céntrica plaza de la City. Inusualmente grande parece el centro de la ciudad, que ha crecido a lo largo de los siglos desde el antiguo casco histórico hasta la estación principal de trenes, erigida en el siglo XIX. La parte antigua de la ciudad ya no es lo que era, porque lo que se ha conservado se concentra en pequeños tramos de calles. Sin embargo, merece la pena visitarla, no solo porque sigue habiendo calles angulosas, tabernas tradicionales y tiendas coquetas, sino también por ver el Antiguo Ayuntamiento medieval.
Su construcción duró casi cien años, sufrió varios cambios y ampliaciones, incluso en una ocasión se pretendió tirarlo abajo, pero sobre el año 1850 se restauró siguiendo completamente el estilo del siglo XV, con el resultado de un monumento de gran magnitud. Muy práctico: justo enfrente está el Mercado, el estómago de Hannover. En un lugar con muchas tradiciones y buen ambiente. Entre el ayer y el hoy, entre el Ayuntamiento Antiguo, el castillo y las Nanas, entre el casco antiguo y el Maschpark —el hermoso parque interior de la ciudad— se levanta el Ayuntamiento Nuevo. Por su tamaño y magnificencia parece un edificio histórico, salido de aquellos tiempos en los que Hannover todavía era un reino, pero en realidad se construyó en 1913. Desde su imponente Sala de la cúpula se pasa a la nueva sala Bürgersaal en el ala oriental, donde siempre hay interesantes exposiciones que ver y se celebran pequeños eventos. También merece la pena ver la «Hodlersaal», una sala de reuniones, en la que se expone el monumental fresco «Unanimidad», del suizo Ferdinand Hodler, que representa la transición de Hannover hacia la reforma. El castillo Leineschloss, sede del Parlamento regional de Baja Sajonia y antigua residencia real, también es un imán para el público. En él se inicia la milla de las esculturas, cuyos objetos más famosos —en su momento muy controvertidos y hoy muy amados— son las Nanas, de Niki de Saint Phalle, esculpidas en 1974.
Liberad los escenarios, Hannover actúa a lo grande
En Hannover el arte no solo está presente en los espacios públicos: el Teatro Estatal, la Ópera y el Gartentheater en el Gran Jardín —lugar de representación de agitados musicales en verano—, el Teatro Nuevo, el Boulevardtheater de Hannover, el Teatro del Aegi —escenario para compañías invitadas de todos los ámbitos— y una gran oferta de teatros independientes: el taller de teatro del Pavillon, el Theater an der Glocksee, la Commedia Futura, el Hinterbühne, el Theater Fenster zur Stadt y el Mittwochstheater; todos ellos convierten a Hannover en un escenario de representaciones de primera magnitud. El ballet y la danza están también dignamente representados: el festival de danza Tanztheater International, el Concurso Internacional de Coreógrafos y el Festival de Tango ya son tres eventos de gran envergadura que se celebran anualmente. Además: cabaré, jazz de todos los estilos —Hannover es considerada la capital del jazz en Alemania— y, por supuesto, rock y pop... Sin ir más lejos, los Scorpions y Lena. Aún hay más: docenas de museos con colecciones muy relevantes, galerías, asociaciones artísticas, etc., etc., etc. Ya lo dijimos antes: en Hannover realmente hay mucho por descubrir.