Wurzburgo

Wurzburgo: cultura mundial y vino de Franconia.

Wurzburgo, la unión más hermosa entre historia, cultura y vino. Esta ciudad residencial y universitaria, con una ubicación pintoresca a ambas orillas del Meno, no solo destaca por un ambiente lleno de vida sino por su gentil encanto. La ciudad también es famosa tanto por ser el centro de la región vinícola de Franconia como por ser un paraje dotado de lugares de interés turístico excepcionales.

Antigua ciudad episcopal y joven ciudad universitaria: Wurzburgo se considera una ciudad barroca con el encanto del sur y la hospitalidad de Franconia. La imagen de la ciudad está marcada por obras maestras de la arquitectura de varias épocas, y el arte, la cultura y el vino de Franconia forman parte de la vida de Wurzburgo difundiendo una atmósfera que puede percibirse con todos los sentidos. Wurzburgo invita a un fascinante viaje de exploración de ida y vuelta a través del tiempo y de los estilos: ya desde lejos, las dos torres prominentes de la catedral de St. Kilian señalan el camino de acceso a la ciudad. Construida por el obispo Bruno en 1040, con una longitud total de 105 metros, es el cuarto edificio eclesiástico románico más grande de Alemania. Asimismo, la Residencia de Wurzburgo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO con su jardín cortesano y plaza residencial, y la fortaleza Marienberg se consideran emblemas de Wurzburgo, al igual que el puente Alte Main (puente antiguo sobre el Meno) de 180 metros de largo con sus majestuosas figuras de santos. Otro de los emblemas de la ciudad es su ubicación: asentada con gracia en ambas orillas del Meno y entre idílicos viñedos, supone ya en sí un motivo para visitar Wurzburgo. Y otro más es paladear el vino que se elabora aquí. El vino Bocksbeutel (que debe su nombre a la botella que lo contiene) envasado en la típica forma plana, ligeramente abombada, se puede considerar también el logotipo de toda la región. No se sabe con exactitud si la forma de la botella se deriva de la clásica cantimplora, pero está claro que tiene una gran ventaja: este tipo de botellas no puede rodar. Por todas partes se descubren extravagantes locales y vinotecas tradicionales con cocina regional de Franconia, pero también restaurantes internacionales del más alto nivel. Qué duda cabe que la comida debe acompañarse de un caldo Bocksbeutel, para eso se está en Wurzburgo.

En el centro de la ciudad, se erige desde el siglo XIV una entidad caritativa conocida como Bürgerspital, dedicada no solo a atender a personas necesitadas sino también a desarrollar otra tradición honorable, la vinícola. La explotación vinícola digna de ser visitada se considera el lugar donde tuvo su origen el vino Bocksbeutel. El restaurante y bodega Bürgerspital, ubicado asimismo en pleno casco antiguo de la ciudad, es también el centro mundial de la cultura del vino Bocksbeutel. No obstante, la cultura también se halla en otras partes, por ejemplo en los interesantes museos. Uno de ellos se sitúa directamente en la fortaleza Marienberg, donde se aloja la mayor colección de obras del famoso tallista de madera y escultor Tilman Riemenschneider. También puede descubrirse a este gran artista en el Museo de la Catedral, donde se exponen alrededor de 300 cuadros y esculturas del pasado milenio. El concepto es fascinante: temas cristianos interpretados por artistas modernos y contemporáneos como Ernst Barlach, Joseph Beuys, Otto Dix, Käthe Kollwitz, Wolfgang Mattheuer, Werner Tübke o Andy Warhol se enfrentan directamente al criterio de los antiguos maestros, por ejemplo, Riemenschneider, Georg Anton Urlaub, Johann Peter Wagner y Johann Zick. Algo más moderno es el Museum im Kulturspeicher junto al puerto antiguo, que presenta el arte del siglo XIX hasta nuestros días en una superficie de 3.500 m². Arte del mundo para el mundo: esto es lo que encontrará en el galardonado Museum im Kulturspeicher con la Colección Ruppert que ofrece arte concreto en un ambiente único. También podrá visitar una colección de arte antiguo en el Museo Martin von Wagner. Puede que el hecho de que otro hallazgo, el de los rayos X, que también tuvo lugar en Wurzburgo, a primera vista no encaje en esta imagen artística. Pero, si uno se para a pensar, se dará cuenta de que el invento de Wilhelm Conrad Röntgen también sirve para analizar y conservar numerosas obras de arte. El laboratorio Röntgen, que se conserva en su estado original, cuenta con su visita, igual que el resto de la ciudad, que espera que también se anime a someterla a un detallado examen.

 

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