Kiel

Kiel: una ciudad junto al agua y la puerta al Mar Báltico

Kiel, que durante muchos años ha sido una importante ciudad marinera y de astilleros, hoy se caracteriza por un ambiente estudiantil muy animado, un estilo de vida relajado y encanto urbano. En la hermosa ubicación de la capital del estado federado junto al fiordo de Kiel y en el moderno y amplio centro urbano puede percibirse este ambiente igual que en la Dänische Straße, la zona más prestigiosa de Kiel, con sus edificios del último tercio del siglo XIX llenos de encanto marítimo.

Allí donde el mar penetra hasta el corazón de la ciudad, el agua se convierte en el elemento dominante. En todas partes se percibe, experimenta y asoma este encanto marítimo, ya sea junto al vasto fiordo de Kiel, en el puerto o en las típicas grúas de pórtico en los astilleros, que se incluyen entre las más grandes de Europa. El buque escuela "Gorch Fock", que ha dado la vuelta al mundo varias veces, es un invitado bien recibido en eventos marítimos internacionales que pertenece al paisaje urbano de la ciudad igual que los enormes transbordadores en el muelle escandinavo. A tan solo un par de minutos de la estación central, se inician las travesías hacia el norte, y los elegantes buques de crucero atracados en el céntrico muelle Cruise Terminal del mar Báltico también auguran inolvidables viajes por mar. Finalmente, la semana de Kiel , el Festival Mundial del Deporte de Vela anual, realza contundentemente el papel de la ciudad como centro marítimo del norte. Cuando Kiel, que perteneció a Dinamarca hasta 1864, se incorporó a Prusia, se inició el rápido auge de la ciudad, que tan solo finalizó con las destrucciones sufridas durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo que pasar mucho tiempo para que la ciudad se recuperara de este trance. Durante este intervalo de tiempo surgió un centro de la ciudad totalmente novedoso, amplio, extenso y moderno. Pero debido a que dicha reconstrucción no siempre se correspondía con el gusto actual, en los años 90 se empezó a reformar el casco antiguo de la ciudad, por ejemplo con la reconstrucción de la histórica calle Eggerstedtstraße y la remodelación del Antiguo Mercado. Junto con la calle Dänische Straße, el paseo más representativo y con mayor tradición de la ciudad, y la calle Holstenstraße, una de las zonas peatonales más antiguas de Alemania, el centro de la ciudad se muestra pleno de encanto y con la típica serenidad de Kiel.

Lo que los aficionados a la vela perciben durante la Semana de Kiel, se asemeja a lo que experimentan los amantes de la cultura en el Festival de la Música de Schleswig-Holstein , uno de los mayores eventos de música clásica del mundo. Kiel es uno de los escenarios centrales de este acontecimiento en el norte de Europa: el castillo de Kiel, el fiordo, el Teatro de la Ópera e incluso los astilleros de Howaldt se convierten en fantásticos escenarios para acoger a estrellas de renombre internacional. El Teatro Kiel, los escenarios Niederdeutsche Bühne de Kiel, el Teatro Polaco y muchos espectáculos estudiantiles generan un activo programa teatral. También el plano teatral cuenta con un formato internacional: el Museo Marítimo en el muelle de Sartori, el Museo de Informática, el Museo de Maquinaria y la Sala de Arte con un fondo de 1.000 pinturas procedentes de seis siglos, 200 esculturas, 40.000 obras gráficas y la colección de antigüedades iniciada en el siglo XIX son algunos de los centros más importantes. Asimismo, el Museo Estatal en Warleberger Hof, la mansión aristocrática más antigua que todavía se conserva de inicios del siglo XVII, merece ser visitada: las exposiciones itinerantes relacionadas con temáticas urbanas y de la historia de la civilización sobre los siglos XIX y XX permiten una profunda incursión en otras épocas de la ciudad, no siempre felices. Por el contrario, Kiel puede sentirse feliz de contar con el Canal del Mar Báltico/Mar del Norte, ya que es la vía artificial de navegación más transitada del mundo y une la ciudad con el mar del Norte. A lo largo del canal, existe un carril adaptado para peatones y ciclistas que permite hacer excursiones y acudir a restaurantes admirando los muchos buques que recorren el canal. Y un aspecto muy peculiar: cruzar al otro lado del canal con uno de los numerosos transbordadores es absolutamente gratuito. Sin llegar a ser gratis, pero muy asequible, se puede disfrutar de una de las especialidades de pescado típicas de Kiel: la anchoa. No deje de probarlas, sin dejar ni las espinas, si le apetece. Y si ahora le contamos, que el mismo nombre del pescado se utiliza para designar a los ciudadanos oriundos de Kiel, entenderá rápidamente por qué estos pescaditos son tan apreciados.

 

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