Kulmbach

Francona y acogedora, amable y abierta: Kulmbach

Si Franconia es uno de los rincones más acogedores de Alemania, Kulmbach es algo así como el salón principal: una hermosa ciudad histórica, amable y tranquila, marcada por el pan, la cerveza y la salchicha Bratwurst. Es fácil llegar a Kulmbach, pero resulta difícil marcharse de allí, en virtud de la amabilidad y el encanto que despliega esta villa.

El poderoso castillo Plassenburg, visible desde la lejanía, es la señal de que nos aproximamos a Kulmbach. Erigido en el siglo XII por los duques de Andechs-Meranien, ha soportado remodelaciones y destrucción a lo largo de sus varios siglos de historia. Tras una época poco honrosa durante los siglos XVIII y XIX en la que se utilizó como cárcel, fue restaurado en el siglo XX y dedicado a unos fines más gratos: en la actualidad acoge varios museos y la colección de figuras de estaño más grande del mundo.

Intensa actividad en la Plaza del Mercado y en la Casa de Baños

Ya desde el siglo XIII en la Plaza del Mercado domina una agitada actividad. Sin embargo, hoy en día no son tanto los artesanos y comerciantes los que animan la plaza que rodea la fuente Luitpoldbrunnen, como los cafés, las terrazas y las tiendas, además del mercado de labradores que se celebra dos veces por semana. Que la plaza constituye un maravilloso trasfondo para las fiestas de la ciudad y para el Mercado de Navidad se puede comprobar simplemente con echar un vistazo a la arquitectura cerrada de hermosos edificios. No muy lejos se encuentra la antigua Casa de Baños, documentada por primera vez en el año 1398 y utilizada efectivamente como baño público hasta el siglo XIX. Más tarde, la ciudad adquirió el inmueble y, tras someterlo a numerosas medidas de saneamiento, lo reabrió en 1999 como museo y galería de arte. El aprovechamiento histórico de la casa está plasmado en numerosos documentos; se trata de una de las únicas ocho casas de baños de Alemania que han sido sometidas a estudios científicos y restauración.

Las necesidades básicas de los francones: cerveza y pan

En Kulmbach no se nota que Franconia es una región vinícola. La cerveza fabricada en la ciudad tiene una fama excelente, y el Museo Bávaro de la Cerveza muestra el arte de la fabricación de cerveza en Baviera y Franconia, pero en particular en Alta Franconia y en Kulmbach. Un lugar mágico para todos los amigos del oro líquido o, según el caso, del pan líquido. Originales puestas en escena y estaciones interactivas, además de todo tipo de botellas de cerveza, etiquetas, posavasos, pósters y carteles de chapa, esmalte y cristal consiguen asombrar incluso a los adultos experimentados. El punto fuerte de la visita y la recompensa es la fábrica-museo, con sus calderas de cocción de cristal y sus resplandecientes cubiertas de cobre. Tras realizar el recorrido, al visitante le espera una cervecita fresca y los más osados pueden probar sus conocimientos en la prueba para expertos en cerveza. La temática del Centro del Museo Bávaro de Panadería está muy relacionada: 1500 metros cuadrados dedicados a la cultura de la cocción del pan y, como colofón, una degustación del riquísimo pan producido en la panadería del propio museo. Todo esto es, de alguna manera, típico de Kulmbach: aquí la buena comida y la buena bebida han estado muy valoradas desde siempre.

 

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