Vida urbana en un museo de arte moderno al aire libre
En Ludwigshafen nunca ha estado muy claro si el dialecto que hablan es de Baviera, de Baden o de Palatinado. En 1811 se levantó aquí un atracadero para los barcos del Rin. Tras el Congreso de Viena de 1815 la parte de Palatinado situada en la ribera izquierda del Rin pasó a formar parte de (Link zu Bundesländer -> Bayern) Baviera (/link), y el muelle de atraque recibió el nombre de Ludwigshafen en honor del rey de Baviera Luis I. En 1859 Ludwigshafen se convirtió en una ciudad y en 1865 llegó BASF. BASF había sido erigida poco antes como Badische Anilin- und Sodafabrik (fábrica de Baden de anilina y bicarbonato de sodio), pero como no le concedieron terreno en Mannheim (Baden), esta empresa que llevaba a Baden en el nombre se trasladó a Ludwigshafen que, entretanto, ya formaba parte de Palatinado otra vez.
Ludwigshafen hoy: una ciudad sin complicaciones, amistosa y con un gran sentido de la buena vida. Un ambiente gastronómico muy activo en el barrio más antiguo de la ciudad, el Hemshof, invita a entrar a sus locales cuando cierran los centros comerciales del Rathaus-Center, del Walzmühl-Center o las tiendas de la Bismarckstraße y la Ludwigstraße. La Ludwigsplatz, en el centro, ofrece un oasis de tranquilidad bajo los altos plataneros. Muchas obras de arte distribuidas por la ciudad, como la famosa «Endlose Treppe» (escalera sin fin), del suizo Max Bill, convierten a Ludwigshafen en un museo de arte moderno al aire libre, y el Wilhelm-Hack-Museum, con su famosa pared pintada por Miró es conocido en todo el mundo. Antigüedad, Edad Media y modernidad están representadas en esta ciudad al igual que el arte contemporáneo en la tradición del constructivismo o del «arte concreto»: en conjunto, un fondo de más de 9000 obras de arte.
El gran hijo de esta ciudad. Y un parque lleno de armonía.
El Centro Ernst Bloch conmemora a uno de los grandes hijos de esta ciudad y posee una extensa biblioteca, así como la herencia científica de este gran pensador. En una sala de exposición puede verse una reconstrucción de la habitación donde trabajaba Ernst Bloch a través de una placa de vidrio sobre la que se puede caminar. El parque Ebertpark no está dedicado tanto al trabajo como al tiempo libre y es el lugar de recreo más representativo dentro de la ciudad. Una serie de jardines excepcionales, como el aromático jardín de rosas, un jardín para ciegos y un jardín de fuentes con diferentes estanques convierten a este parque en un conjunto muy armonioso.