Faro de libertad: y centro del comercio mundial
Lübeck: durante muchos años, el nombre de esta ciudad fue símbolo de libertad, justicia y bienestar. El «Derecho de Lübeck», en su momento una unión muy progresista de fundamentos básicos del derecho territorial y marítimo, inspiró la fundación de más de 100 ciudades alrededor del Mar Báltico, lo que constituyó la condición previa para el enorme crecimiento de la Liga Hanseática hasta alcanzar la mayor fuerza comercial de su tiempo. Lübeck era el centro indiscutible de todas ellas, una de las metrópolis más esplendorosas del comercio mundial. El casco antiguo de la ciudad, rodeado de agua, con las siete torres de sus cinco iglesias principales, ofrece 1000 años de historia viva y está protegido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO-Welterbe. Con razón: el rico contenido en monumentos góticos, renacentistas, barrocos y del clasicismo, sus callejuelas y caminos, iglesias y monasterios, casas señoriales y fortalezas dan como resultado un excepcional cuadro de perfección. Entre las obras arquitectónicas más importantes se encuentran el conjunto que rodea al Ayuntamiento, el castillo-convento Burgkloster, el Koberg (un distrito del siglo XIII completamente conservado), con la Iglesia de Santiago, el Hospital del Espíritu Santo y los edificios situados entre las calles Glockengießer y Aegidienstraße, el distrito de las venerables Casas de los Patricios entre la Iglesia de San Pedro y la Catedral de Lübeck, la Puerta de Holsten y el almacén de sal a la orilla izquierda del Trave.
La otra cara de la ciudad y tres ganadores de un Premio Nobel
Un paseo por la Lübeck medieval es una experiencia única, tanto más porque la ciudad tiene también muchas cosas modernas que ofrecer: al final del día, empieza la vida de las numerosas tabernas, los bares, clubes y discotecas; Lübeck se transforma en una ciudad con mucha marcha, y no pocos hanseáticos sensatos y reservados descubren aquí su lado más alegre. Quizá también lo hizo Günter Grass quien, junto con Thomas Mann y Willy Brandt, es uno de los tres ganadores de un Premio Nobel cuyo nombre está muy vinculado a la ciudad de Lübeck. La exposición permante del «Foro de literatura y artes plásticas», también llamado sencillamente la Casa de Günter Gass, presenta el arte plástico de este celebrado escritor y la estrecha relación existente entre su obra literaria y la artística. En las exhibiciones temporales, además de las obras de Grass se exponen también las de otros «artistas con doble talento» de los ámbitos de las artes plásticas, la literatura y la música. Dentro de la casa hay un jardín con esculturas de Grass, un archivo, una biblioteca y una tienda.
La hija más hermosa de Lübeck y un dulce manjar
Travemünde: sin su «pequeña», la reina de la Hansa no habría podido ponerse nunca la corona. La rica ciudad comercial dependía de tener acceso directo al mar, por lo que ya en 1329 compró el pequeño pueblo pesquero por 1060 marcos. Una buena compra, como demuestra cualquier excursión que se realice a esta bonita ciudad portuaria. Por cierto, otra buena compra es también el mazapán de Lübeck. Al parecer, la materia prima, las almendras, ya se introdujeron en Lübeck en el siglo XIII y, por aquel entonces, en su calidad de plato dulce poco común, se atribuía al mazapán poder curativo. Por eso, en el siglo XVI únicamente podían elaborarlo las farmacias. Sin embargo, pronto se reconoció también la valía de este manjar, y el mazapán se introdujo en las mesas principescas como postre. Con todo, el pueblo casi nunca podía acceder a este tesoro culinario, lo que, por suerte, ya hace mucho tiempo que dejó de ser así.