Mönchengladbach

Mönchengladbach: ciudad verde y centro de arte moderno.

Mönchengladbach: una ciudad con un carácter fruto de la atractiva combinación entre el ambiente urbano y el encanto de la campiña. Sus parques y bosques la convierten en una "urbe verde", pero Mönchengladbach también destaca por la cultura y el arte, además de poseer monumentos importantes, un museo de fama mundial y un versátil panorama teatral de cabarés y variedades.

El Mercado Antiguo, la Kapuzinerplatz (Plaza de los Capuchinos) y la Catedral configuran el núcleo del casco histórico de Mönchengladbach. En la actualidad, el vasto espacio se muestra moderno y ordenado, con detalles como la Columna de la Temperatura, la obra de arte "El hombre y el tiempo" o la "Fuente cuadrada y redonda". Además, en la Plaza de los Capuchinos podremos descubrir la curiosa escultura de Heinz Mack. Tres veces por semana se celebra aquí un mercadillo y por las tardes la clientela puede dejarse tentar por las ofertas de cafeterías, bares y tabernas. Sobre todo en la calle Waldhausener Straße, la zona de ocio del centro. Los renanos entienden mucho de diversión, y también los habitantes de Mönchengladbach saben cómo celebrar las fiestas. Por ejemplo, el Carnaval, que aquí se celebra a lo grande.

Como connotación típica de Mönchengladbach se celebra el desfile del martes de carnaval, conocido como "el de violeta", una antigua costumbre carnavalesca y vestigio inconfundible de la cultura urbana. Pero, sin duda el mayor atractivo cultural que ofrece Mönchengladbach es el "Museo Abteiberg", uno de los museos alemanes más relevantes dedicados a las artes plásticas de los siglos XX y XXI. Fue realizado en 1982 según el proyecto de Hans Hollein, una de las superestrellas del posmodernismo, y cuenta con obras de Joseph Beuys, Richard Serra, Andy Warhol, Sigmar Polke, Gerhard Richter, Martin Kippenberger, Markus Oehlen, Heinz Mack, Ulrich Rückriem y Gregor Schneider. Igualmente extraordinario, si bien mucho más antiguo, es el tesoro que alberga la Catedral de San Vito, elevada al rango de basílica menor por el Papa Pablo VI en 1974. Aquí podemos encontrar tanto importantes obras de orfebrería como maravillosos manuscritos, una tabla de runas germánica, un sello de Alberto Magno y, conservado en un relicario dorado, el Mantel de la Última Cena, que, según la tradición, cubrió la mesa donde Jesús celebró el último banquete con sus discípulos. Dos hermosos castillos completan la imagen: el castillo Rheydt, de estilo renacentista y perfectamente conservado, y el castillo Wickrath, una fortificación rodeada de agua situada en un romántico parque a orillas del río Niers. Este último cuenta con un elegante restaurante dentro de la antigua vivienda del jefe de caballerizas, con apariencia en sí misma de fortaleza. Y es que, sin renunciar a la cultura, tampoco es bueno andar escaso de comida y bebida.

 

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