Los habitantes de Osnabrück siguen estando orgullosos de que las negociaciones decisivas que pusieron fin a la Guerra de los Treinta Años se celebraran en su hermosa ciudad: Osnabrück ocupa un lugar de privilegio en la historia como ciudad de paz. Y, como ciudad para sibaritas, a los que la ciudad mima con puntos de encuentro de la alta cocina como el restaurante La Vie.
Con solo pasear por el casco antiguo de Osnabrück, el intenso ambiente que se respira consigue que el visitante perciba la relevancia y la historia de esta ciudad incluso físicamente. La maravillosa catedral románica de St. Peter, el palacio barroco, las instalaciones defensivas medievales, las casas de entramado y, sobre todo, el Ayuntamiento del gótico tardío, son monumentos de primer orden.
Espacios contra el olvido
Uno de los principales atractivos de la ciudad, sin parangón hasta el momento: la Casa Felix-Nussbaum, el museo más nuevo y, a la vez, más espectacular de la ciudad, que se está ganando la admiración de todo el mundo. Diseñado por el arquitecto estrella polaco-estadounidense Daniel Libeskind, muestra la colección más grande del mundo de Felix Nussbaum, artista judío asesinado en Auschwitz en 1944 e hijo de la ciudad. Sobre todo la particular arquitectura del edificio provoca que el visitante se interese por la vida y obra de Nussbaum. Otro gran hijo de la ciudad es Erich Maria Remarque, al que la ciudad ha dedicado un Centro de Paz y el Premio de la Paz que lleva su nombre y se otorga cada dos años, lo que, naturalmente, encaja a la perfección con Osnabrück, la ciudad de la paz.
Historia en el Ayuntamiento, gastronomía en el templo del gourmet
Justo enfrente del Ayuntamiento, en el hermoso edificio clasicista Haus Tenge, el restaurante La Vie atrae a los gourmets de todos los rincones como un imán: aquí se presenta la vida desde su lado más hermoso, amable, relajado y benéfico, pero al más alto nivel. En la relajada atmósfera de bienestar de este punto de encuentro para gourmets, el chef Thomas Bühner sorprende con su genial cocina de aromas, que le ha hecho merecedor, además de los mayores halagos por parte de sus clientes, de dos estrellas Michelín y de 19 puntos en la guía Gault Millau, entre otros galardones. Es simplemente el lugar perfecto para disfrutar, a lo que contribuye en gran medida el elegante ambiente creado a partir de cálidos tonos tierra, maderas nobles y las obras de artistas contemporáneos. Lo excepcional de La Vie son los pequeños eventos de cocina y seminarios: en pocas horas, preferentemente los sábados, Thomas Bühner y sus clientes tratan, pulen y celebran juntos diferentes aspectos —siempre deliciosos— relacionados con la gastronomía, desde la Escuela Primaria del Buen Gusto, hasta temas especiales, como el vino o los bombones.
Compras, cultura, fiestas, festivales y acontecimientos
Una vez fortalecidos y mimados de esta manera, merece la pena conocer las otras caras de Osnabrück. Y es que la ciudad no solo gana puntos por su historia y su gastronomía: el inmejorable entorno ofrece muchas posibilidades de realizar excursiones, y la celebración anual de la «gala de las compras», el «Moonlight-Shopping» y otros eventos especiales relacionados con las compras convierten cada paseo en una fiesta. Fiestas y festivales de todo tipo: el festival anual europeo Medienkunstfestival, la Maiwoche con la fiesta musical «Gratis y en el exterior» y las exposiciones en la sala de arte de la Iglesia de los Dominicos son eventos de renombre nacional e internacional.