Schweinfurt

La unión más inteligente de metal y pantalla: Schweinfurt

Industria y arte: algo que, a primera vista, puede parecer contradictorio, en Schweinfurt se funde en una perspectiva global apasionante y llena de fascinación. Hasta hoy, la ciudad es el centro de la industria europea de los rodamientos de bolas, pero al mismo tiempo una metrópoli del arte, cuyas galerías y museos honrarían con su presencia a muchas ciudades más grandes.

Naturalmente: una ciudad con 1200 años de historia, ya tenía una vida antes de la industria. Y hasta el día de hoy, Schweinfurt fomenta el contraste: lo moderno está al lado de edificios de siglos pasados, el orgullo burgués se une a la cultura de los trabajadores, la antigua ciudad imperial libre apuesta por la vanguardia. Un viento fresco sopla en la ciudad, que está orgullosa de sus logros, de su cambio de imagen, pero también de no haber renegado de sus raíces.

De ayer a hoy: ayuntamiento y museo Georg Schäfer

Un testimonio elocuente de la época preindustrial es el Ayuntamiento junto a la Plaza del Mercado, el edificio histórico más bonito y probablemente el más representativo de la ciudad, erigido entre 1570 y 1572. Raya en lo milagroso que haya sobrevivido intacto catástrofes y guerras a lo largo de los siglos, incluida la Segunda Guerra Mundial, en que Schweinfurt fue destruida casi por completo. El vestíbulo de entrada, como no podía ser de otra manera tratándose de Schweinfurt, se utiliza para ofrecer exposiciones de arte. El Museo Georg Schäfer, por su parte, está dedicado por completo al arte: muestra la colección privada de pintura alemana más relevante, con obras importantes desde el rococó tardío hasta el impresionismo, pasando por el clasicismo y romanticismo. La colección Schäfer incluye una colección de Spitzweg con 160 lienzos y 110 dibujos, además de obras de Caspar David Friedrich, Ferdinand Georg Waldmüller, Albrecht Adam, Fritz von Uhde, Wilhelm Leibl, Adolph Menzel, Franz von Lenbach y Hans Thoma, hasta llegar a Lovis Corinth, Max Liebermann, Max Slevogt y Max Beckmann. El propio edificio es una de las nuevas edificaciones museísticas más importantes de la actualidad, un «cofre del tesoro» —como lo describió un crítico— que se caracteriza por «enormes cortes, esquinas y bordes, rampas y escalones».

Arte en la piscina cubierta e historia en el Altes Gymnasium

Otro ejemplo de extraordinaria arquitectura museística es la sala Kunsthalle Schweinfurt, una antigua piscina cubierta, que el industrial Ernst Sachs regaló a la ciudad: arquitectura de nueva objetividad y unas generosas dimensiones espaciales la convierten en una sala de exposiciones ideal. Otro edificio, el Museo Otto Schäfer, conserva unas mil litografías ilustradas, entre ellas una importante colección de grabados de Durero, además de primeras ediciones de obras de la literatura alemana desde la Reforma hasta el realismo. En el Museo Altes Gymnasium, por el contrario, se pone de manifiesto el origen de Schweinfurt: los puntos fuertes son la historia temprana, desde el siglo VIII, representaciones de su época como ciudad imperial, de la cultura burguesa, de la vida gremial y de la industrialización. Tanto mejor, que Schweinfurt disponga hoy de ambas cosas: industria y cultura.

 

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