En realidad, Fráncfort es una ciudad bastante moderna. Negocios, arquitectura y el tercer aeropuerto más grande de Europa: todo en la categoría más novedosa. Quizás por eso, Fráncfort ha desarrollado una especial inclinación por los museos de tipo, organización y tamaño muy diversos. Siguiendo el lema de adelantarse un poco a su tiempo, pero sin dejar de preservarlo.