Emperadores y príncipes, caudillos y abducidos, inventores y eruditos: desde la Edad Media, Núremberg es el reflejo de la historia alemana, impresionante, palpitante, variable entre grandeza y tragedia. Bajo la protección del castillo, en su día florecieron las artes y los oficios, y un nuevo espíritu de libertad inundó una ciudad en la que se podía vivir mejor y enriquecerse con más facilidad que en cualquier otro lugar. Y así ha seguido siendo a lo largo de los siglos.