Ulm

Ulm: la mejor fusión de tradición y modernidad.

La construcción que todo lo eclipsa desde hace siglos, la torre de la catedral de Ulm, parece como si se elevara hacia el cielo de forma infinita. Al final de la guerra, la ciudad, que quedó vastamente destruida, puso todo su empeño en hallar el camino adecuado para una reconstrucción. Así, se optó por un logrado pacto que generó su propio paisaje urbano: por un lado, se llevó a cabo a una restauración esmerada, y, por el otro lado, se confirió a la ciudad un aire sensacionalmente moderno.

Obviamente, la catedral de Ulm, el "dedo de Dios", con la torre más alta del mundo, es la obra arquitectónica que lo domina todo en esta ciudad. La Plaza de la Catedral resulta un lugar inaudito porque en ella se enlaza extraordinariamente la historia con una arquitectura futurista. No obstante, Ulm tiene mucho más que ofrecer, aparte de su catedral y la plaza que la alberga. Esto se puede percibir solo unos pocos pasos más allá, en el hermosísimo Ayuntamiento. La parte más antigua del mismo se erigió en 1370 como edificio comercial, en 1419 fue calificado por primera vez como ayuntamiento, y hacia 1520 se le añadió el reloj astronómico, profusamente ornamentado. En la escalinata del edificio se puede admirar la réplica del artefacto volador de Albrecht Ludwig Berblinger, el legendario "sastre de Ulm". Lamentablemente, sus intentos de volar hace más de 200 años no tuvieron éxito: el día decisivo no soplaron vientos favorables y el amago de "vuelo" finalizó en las corrientes del Danubio. Sin embargo, a día de hoy se le sigue considerando un hombre muy válido. Además, el hecho de que a los habitantes de Ulm les guste moverse en nuevas dimensiones, por lo menos en lo que a la intelectualidad se refiere, lo prueba el ejemplo de Albert Einstein, oriundo de la ciudad. Estas nuevas dimensiones, por lo menos en el modelo urbanístico, se lograron con la configuración del "Nuevo Centro" entre la plaza de la catedral y el ayuntamiento: lo antiguo y lo nuevo conforman aquí un conjunto de una impresionante riqueza en contrastes. En primer lugar, debe mencionarse la casa consistorial de Richard Meier, arquitecto neoyorquino, considerada un hito de la arquitectura moderna por la comunidad internacional y un lugar abierto a albergar encuentros del arte, la cultura y el hombre, que también destaca por un notable entorno.

En la planta baja se aloja una interesante exposición permanente sobre arqueología e historia de la Plaza de la Catedral, lo que ya supone un bello contraste con la arquitectura del edificio. Los grandes almacenes Optik, conocidos como "Casa de los Sentidos" con una cafetería en la tercera planta y unas fantásticas vistas a la catedral, el edificio de la caja de ahorros Sparkasse, la Sala de Arte Weishaupt de Wolfram Wöhr, la pirámide de cristal de la Biblioteca Municipal creada por Gottfried Böhm y el edificio comercial "Obere Stube" con su fachada móvil apuestan por un diseño de líneas modernas en las inmediaciones de la catedral y del ayuntamiento, lo que tanto en medios competentes como entre los lugareños ha provocado rechazo y aplauso a la par. Si se sigue paseando se llegará al Weinhof, durante casi 500 años una casa de comercio muy relevante, pasando por la antiquísima Steinhaus y la románica Capilla de San Nicolás, aproximadamente de 1220, hasta llegar al "Schwörhaus" (casa del juramento) del siglo XVII. Cada año, en el "Schwörmontag" ("Lunes de juramento"), día festivo en Ulm, el alcalde renueva su juramento sobre la Constitución municipal en el balcón, como se establece en la Gran Carta del Juramento de 1397. Un recorrido por el museo de Ulm también resulta de lo más seductor. La colección arqueológica muestra el "hombre león", la imagen plástica de humano/animal más antigua del mundo con cerca de 30.000 años de antigüedad, y acoge, entre otras, una colección de importantes obras del arte europeo y estadounidense posteriores a 1945.

En el paisaje urbano también destacan dos torres pertenecientes a la antigua fortaleza de la ciudad: la Torre de los Gansos y la Torre de los Carniceros, construida en 1345 y más conocida como la Torre Inclinada de Ulm. Sobre esta última torre se cuenta una típica anécdota de Ulm, según la cual la torre debe ese nombre a los carniceros que abultaban sus salchichas con serrín. Cuando los ciudadanos se percataron de ello, encerraron a los malhechores en la torre. Se cuenta que al entrar el airado alcalde, los gordos carniceros se amontonaron en un rincón presos del miedo inclinando así la torre. En realidad, la torre está inclinada porque el subsuelo está formado por un antiguo terreno pantanoso. Donde no le recomendamos que se pierda es en el encantador barrio de los pescadores, considerado en la época medieval el "salón" de la villa, o en las numerosas terrazas de las cervecerías de Ulm y Neu-Ulm, la ciudad hermana bávara, justo a la otra orilla del Danubio. Claro que en eso, tampoco vamos a inmiscuirnos. Lo importante es que visite Ulm.

 

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