El dedo de Dios y un reloj celestial
Naturalmente, la catedral de Ulm —el «dedo de Dios»—, con la torre de iglesia más alta del mundo, es la obra arquitectónica que domina esta ciudad doble. La Plaza de la Catedral es muy interesante, porque en ella se enlazan extraordinariamente la historia con una arquitectura futurista. Con todo, Ulm es mucho más que la catedral y la plaza, como se puede percibir solo unos pocos pasos más allá, en el hermosísimo Ayuntamiento. La parte más antigua del mismo se erigió en 1370 como edificio comercial, en 1419 se le califica por primera vez como Ayuntamiento, y en los alrededores de 1520 se le añadió el reloj astronómico, profusamente decorado.
Pioneros: Einstein y el sastre de Ulm
En la escalinata del Ayuntamiento se puede admirar la réplica del artefacto volador de Albrecht Ludwig Berblinger, el legendario «sastre de Ulm». Desgraciadamente, sus intentos de volar hace 200 años no fueron coronados por el éxito: el día decisivo no tuvo vientos favorables y el «vuelo» finalizó en las corrientes del Danubio. Sin embargo, a día de hoy se le sigue apreciando como un hombre muy válido; además, que a los habitantes de Ulm les gusta moverse en nuevas dimensionas lo prueba el hecho de que Albert Einstein nació en Ulm.
Un paseo nos conduce por el Weinhof, durante casi 500 años una casa de comercio muy relevante, pasando por la antiquísima Steinhaus, la románica Capilla de San Nicolás, aproximadamente de 1220, hasta la «Casa del juramento» (Schwörhaus), del siglo XVII. Cada año, en el «Lunes de juramento», día festivo en Ulm, el alcalde renueva su juramento sobre las leyes de la ciudad en el balcón, como se establece en la Gran Carta del Juramento, de 1397. También es muy interesante visitar el Museo de Ulm. La colección arqueológica presenta el «hombre león», la estatua de persona/animal más antigua del mundo, con cerca de 30 000 años de antigüedad, y acoge, entre otras, una colección de importantes obras del arte europeo y estadounidense posterior a 1945.
De carniceros gordos y terrenos para empantanarse
En la imagen de la ciudad también llaman la atención dos torres pertenecientes a la antigua fortaleza de la ciudad: la Torre de los gansos y la Torre de los carniceros, construida en 1345 y más conocida como la Torre Inclinada de Ulm. Tras ellas se esconde una típica anécdota de Ulm: según ella, la torre lleva su nombre de los carniceros que enderezaban sus salchichas con virutas. Cuando los ciudadanos se dieron cuenta, encerraron a los malhechores en la torre. Se cuenta que cuando, al entrar el airado alcalde, los gordos carniceros se amontonaron en un rincón llenos de miedo, la torre se inclinó... En realidad, la torre está inclinada porque el subsuelo es un antiguo terreno pantanoso.
Lo que no hay que hacer es empantanarse en las muchas cervecerías al aire libre de Ulm y Neu Ulm, alguna de las cuales todavía fabrican la cerveza ellas mismas. Aunque, por ejemplo, la Friedrichsau ofrece ocasión para ello. El parque que existe desde 1811 junto al Danubio es la zona verde más grande de Ulm y Neu Ulm. También está el Glacis Park de Neu-Ulm, con restos de la antigua fortificación federal, el Jardín Botánico de la Universidad y muchos otros pequeños jardines muy hermosos que invitan a pasear y relajarse. En general, en todos los rincones de esta maravillosa ciudad se demuestra que una visita a Ulm y Neu-Ulm es siempre algo fascinante.