El Clasicismo de Weimar. Y otras buenas razones para venir
El conjunto arquitectónico «Weimar clásico» representa el testimonio de una gran época cultural, el Clasicismo de Weimar, la cultura ilustrada, cortesana y, a la vez, burguesa de los alrededores de 1800. La declaración de Weimar como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO se basó en la relevancia que los edificios y parques de la época de esplendor del Clasicismo de Weimar han tenido en la historia del arte y en el papel de la ciudad como centro del mundo intelectual a finales del siglo XVIII y principios del XIX... Y no hay nada más que añadir. Excepto que Weimar fue una de las Capitales Europeas de la Cultura en 1999. El hecho de que en ese mismo año se celebrara el 250 aniversario del nacimiento de Goethe contribuyó a que, efectivamente, toda Europa —y el resto del mundo— se reuniera en Weimar.
Naturalmente, a Weimar se va por razones de formación y cultura personal. Con todo, el hecho de que Weimar tenga una densidad de tabernas —medida en función del número de habitantes— cercana a la de Berlín, de que sea famosa por sus abundantes placeres culinarios, y de que Weimar pueda ofrecer cervezas como la Schwanenblond, cuya fabricación se remonta a 1533, son aspectos que incrementan el interés por visitar la ciudad.
Una historia de éxitos: Goethe en Weimar
Uno de los testimonios más importantes del Weimar clásico es la Casa de Goethe, un edificio de estilo barroco situado en la plaza Frauenplan, donde el poeta vivió durante casi 50 años. Hoy se puede visitar el estado en que se encontraba la casa durante los últimos años de su vida. Su casa con jardín en el parque an der Ilm fue un regalo del duque, para vincular a Goethe con Weimar, y fue siempre su lugar de refugio cerca de la naturaleza. Las dotes de Goethe como director de construcción han quedado plasmadas en la Casa Romana, erigida como el primer edificio clasicista de Weimar, con vistas a la casa con jardín. El nombre de Friedrich Schiller también está ligado con Weimar de forma inseparable: los últimos años de su vida los pasó en la casa burguesa situada en lo que entonces era una esplanada. Hoy está dispuesta en el estilo de su tiempo y con un inventario que en parte formaba parte del original; la exposición permanente «Schiller en Turingia» nos ofrece rasgos de su vida y obra. También Franz Liszt, el genial virtuoso, escogió a Weimar como lugar de residencia siempre que sus amplias giras lo permitían, y vivía en la Hofgärtnerei de entonces, a la entrada del parque, que hoy es la casa-museo de Liszt.
La Bauhaus, tradiciones liberales y la otra cara de Weimar
El Museo de la Bauhaus, con sus más de 300 obras expuestas, permite introducirse en la obra de la Escuela Bauhaus. Fundada en abril de 1919 en Weimar, muchos la consideran el bien cultural de exportación de más éxito de Alemania en el siglo XX. También encaja con la herencia liberal y de vanguardia de la ciudad el hecho de que Sajonia-Weimar-Eisenach, cuya capital era Weimar, fuera el primer estado federado en darse una Constitución en 1816, además del hecho de que en 1919 se fundara aquí la primera república en suelo alemán, la República de Weimar. Por todo ello es completamente inconcebible que la misma nación que presentó aquí su cultura nacional con tanto orgullo erigiera a poca distancia Buchenwald, el lugar donde se cometieron casi 50 000 asesinatos. Quien dice Weimar, debe decir también Buchenwald y mostrar sus respetos al lugar conmemorativo, porque solo entonces habrá visto Weimar por completo.