Como uno de los más ricos y productivos yacimientos de fósiles de mamíferos del mundo, con alrededor de 40.000 hallazgos, la Mina de Messel constituye un documento único de una edad de la Tierra en la que hubo dramáticos cambios en la biosfera. Muestra los milagros de la evolución y de la vida de hace aproximadamente 47 millones de años, con alrededor de 109 familias de plantas, 8 especies de peces, 31 de reptiles, 5 de anfibios, más de 50 de aves y 30 de invertebrados (especialmente insectos). Visitantes de todas las edades y de distintos lugares se dejarán envolver por la atmósfera especial de este lugar. Durante recorridos guiados por científicos con formación pedagógica, los visitantes podrán participar de conocimientos sobre un mundo pasado, la estética de sus formas y sus colores. Aquí se recrea el mundo lleno de vida de la selva tropical alrededor de un lago volcánico en un cráter. Los espectaculares hallazgos fósiles, que presentan una calidad extraordinaria y una perfecta conservación de los esqueletos, ofrecen una visión precisa sobre la anatomía y la vida de estos antiguos seres vivos. Cabe destacar especialmente los hallazgos de mamíferos, principalmente los restos del Propalaeotherium, ancestro del caballo actual. Hasta el momento se han podido recuperar más de 30 esqueletos completos de este ancestro de los actuales caballos. La conservación del contenido de los estómagos y de las partes blandas de los seres vivos hallados, proporcionan indicios acerca de su alimentación y su modo de vida. La Mina de Messel con su gran diversidad de especies está considerada una ventana única a la vida en el Terciario. Los hallazgos fósiles ofrecen una visión de la evolución del mundo de los seres vivos alrededor de 13 millones de años después de la extinción de los dinosaurios. Los precursores de los animales y las plantas actuales fascinan a todo el que se vuelca en la búsqueda de las huellas del pasado, de numerosas especies de seres vivos que hoy ya no existen.