Aquí se refleja de una forma muy dinámica el desarrollo político, económico y religioso que tuvo en la Edad Media. En el año 179 d. C., el emperador romano Marco Aurelio fundó la ciudad de Ratisbona, que más adelante se convertiría en la primera capital de Baviera y nombrada ciudad imperial por los emperadores del Sacro Imperio Romano. En la actualidad, Ratisbona es una ciudad universitaria llena de vida donde se entrelazan la cultura y la alegría de vivir. La catedral de San Pedro, el antiguo Ayuntamiento, los patios interiores y las capillas privadas de los edificios medievales de los patricios, el Palacio de los príncipes Thurn y Taxis y los edificios románicos y góticos pueden ser descubiertos a través de las callejuelas llenas de rincones del casco antiguo de la ciudad. El Puente de Piedra (Steinerne Brücke) de cientos de años de antigüedad es una de las obras principales de la arquitectura de puentes de la Edad Media y ofrece tanto a los habitantes de la ciudad como a sus visitantes un pintoresco decorado. La contemplación de las torres, las casas de rico colorido y los arcos de la Puerta de la ciudad recuerdan el encanto mediterráneo. Es entonces cuando el espectador entiende por qué a esta metrópoli a orillas del Danubio también se la denomina la «ciudad más septentrional de Italia.