En respuesta a la necesidad de viviendas surgida tras la Primera Guerra Mundial, se construyeron en Berlín, entre 1913 y 1934, las seis urbanizaciones Gartenstadt Falkenberg (Treptow), Schillerpark (Wedding), Britz (Neukölln), Carl Legien (Prenzlauer Berg), Weiße Stadt (Reinickendorf) y Siemensstadt (Charlottenburg y Spandau). Al más alto nivel arquitectónico, varios arquitectos modernistas de la época construyeron viviendas modernas y asequibles, provistas de cocina, baño y balcón, en edificios sin patio trasero ni ala lateral, pero a cambio de eso bien iluminadas, ventiladas y soleadas. Este tipo de construcciones de calidad, el lenguaje de sus formas, la planta de las viviendas y las figuras urbanísticas se han convertido en un ejemplo para todo el siglo XX.Estos edificios de viviendas representaron un nuevo modelo arquitectónico, que ejerció una gran influencia en la evolución de la construcción de viviendas sociales y, por tanto, también en la arquitectura, el urbanismo y la planificación del paisaje. La estructura de las urbanizaciones modernistas se diferenciaba mucho de los bloques de viviendas de alquiler de la época y permitían un nivel de vida más saludable y desahogado incluso a las clases sociales más desfavorecidas.La planificación y la construcción de estas urbanizaciones marcaron un cambio estructural en el concepto de vivienda en la medida de lo posible teniendo en cuenta las especiales circunstancias políticas y sociales posteriores a la Primera Guerra Mundial. Con sus bloques de viviendas de alquiler, como modelo contrapuesto a la especulación inmobiliaria de la economía privada, la idea era crear una nueva arquitectura para una nueva sociedad.