Weimar clásica

    La Weimar clásica

    Weimar es una excepción, en comparación pequeña, aunque grande en su percepción.

    Todo comenzó antiguamente con la duquesa Ana Amalia, quien trajo a la provincia a los poetas y pensadores que debían hacer famosa a Weimar. La Weimar «clásica» constituye un testigo único de una época cultural pasada, aunque todavía hoy continúa ejerciendo influencia el clasicismo de Weimar. Aquí surgieron obras literarias de una relevancia extraordinaria. Dichas obras se caracterizan por su amplitud de miras, sus pretensiones de educación universal y su carácter humanístico. Weimar se convirtió en un centro europeo de corrientes intelectuales y fue ciudad residencial de los poetas Christoph Martin Wieland, Johann Wolfgang Goethe, Johann Gottfried Herder y Friedrich Schiller. El Clasicismo de Weimar llegó a su fin con la muerte de Goethe en el año 1832. Testigos del Clasicismo de Weimar son los lugares donde vivieron y crearon sus obras los poetas y sus mecenas: el domicilio de Goethe y de Schiller, los palacios Belvedere, Ettersburg y Tiefurt con sus magníficos parques, lugares en donde Herder escribió; el Palacio Wittum, donde se reunía el ilustre grupo de tertulianos, la famosa Biblioteca de la Duquesa Ana Amalia y el histórico cementerio con el Panteón de los Príncipes en el que se pueden visitar los sarcófagos de Goethe y de Schiller.