Los alemanes son amigos de celebrar fiestas a menudo. Esto se nota incluso en el lenguaje, porque después de cada jornada de trabajo, los compañeros se despiden diciendo «Feierabend» (tarde de fiesta). Particularmente «acogedores» son los establecimientos tradicionales. En ellos, los clientes todavía se sientan juntos en grandes mesas alargadas, de manera que entablan conversación casi inevitablemente. Si se añaden algunos platos regionales, una buena bebida y un poco de música, ¿qué más se puede pedir?