El río Ahr serpentea en un entorno idílico, formando estrechos meandros a través de un extravagante paisaje pedregoso y las colinas de viñedos se arriman a las áridas rocas. Ya los romanos reconocieron las ventajas del clima de este valle entre salvaje y romántico y plantaron aquí los primeros sarmientos. Además del Spätburgunder, el rey de las uvas rojas, el Frühburgunder es otra valiosa especialidad de la región. El cultivo de estos excelentes vinos de Ahr en las pronunciadas pendientes requiere grandes esfuerzos, pero la gran calidad del resultado hace que el arduo trabajo merezca la pena.