Allí donde los romanos ya prensaban la uva, famosos monasterios, bodegas subterráneas, antiguos pagos y numerosas historias son testimonio de la gran tradición vinícola de Alemania. Aquí le esperan tesoros como el vino más antiguo del mundo, el viñedo de Götz von Berlichingen, el barril de vino más grande del mundo y muchos otros atractivos de la cultura vinícola.
Álbum de imágenes de piedra: hojas de álbum para el vino
En el rococó estaba en boga: la hoja de álbum escrita o pintada y dedicada al vino o a la caza. A las puertas de Naumburg, en la zona de Blütengrund junto a la pedanía de Großjena, se encuentra un álbum de estas características, pero con la forma más inusual posible: doce relieves en tamaño real hechos de piedra arenisca abigarrada sobre una superficie de apenas 200 metros.
Bacharach, lugar de transbordo del vino: el hogar del dios Baco
Esta ciudad lleva a Baco incluso en el nombre: el nombre Bacharach procede, según parece, bien del celta «Baccaracum», que significaría el señorío de Baccarus, o del latín «Bacchi ara», que significa «altar de Baco». La historia del vino ha dejado su impronta también en la imagen de la ciudad: muchas casas de entramado antiguas alrededor de la histórica Plaza del Mercado lo atestiguan.
Bodega nacional de Wurzburgo: laberinto de bodegas
Esta bodega tiene unas dimensiones que podrían ser de récord: la bodega se extiende sobre una superficie de 4557 m2 bajo la Bischöflichen Residenz in Würzburg . El imponente edificio que se levanta por encima del suelo es el más inusual de los palacios barrocos y, con su gabinete de espejos y su escalinata con los frescos de Tiepolo en el techo, ha sido elevado en 1981 al rango de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco .
Bodega Rotkäppchen Sektkellerei: historia con barril de «cuvée».
El espumoso con la capa roja es un emblema de Alemania: el cava Rotkäppchen. Los hermanos Moritz y Julius Kloss fundaron conjuntamente con su amigo Carl Foerster el negocio vinícola Kloss & Foerster en Freyburg an der Unstrut el 26 de septiembre de 1856. Los primeros corchos de espumoso se lanzaron el 17 de junio de 1858.
Bodegas Kessler, en Esslingen: la bodega de espumoso más antigua
La fuerza que impulsó el nacimiento de esta bodega fue la marca de champán Veuve Cliquot: el 1 de julio de 1826 Georg Christian von Kessler fundó en Esslingen am Neckar la primera bodega de vinos espumosos de Alemania. El empresario había aprendido la elaboración artesanal de este vino en la Champaña francesa. Ya en sus primeros diez años de negocio, Kessler vendió alrededor de medio millón de botellas.
En medio del meandro más grande del Rin se encuentra también la comarca vitivinícola relacionada más grande del curso medio del Rin: Bopparder Hamm. El nombre procede probablemente de la palabra latina «hamus», que significa algo similar a gancho y que alude a la forma en «S» del famoso meandro del Rin. Aquí se producen al año unos 600.000 l de vino, casi exclusivamente de variedad Riesling.
Bajo un tejado rojo, en los viñedos situados junto a la ciudad balneario y capital de distrito Bad-Dürkheim, hay enterrado un verdadero tesoro: un lagar de la época romana de casi 2000 años de antigüedad. Las instalaciones son las únicas en su especie entre el sur de Palatinado y el Mosel . Su descubrimiento con motivo de unas excavaciones en el marco de una concentración parcelaria que se estaba llevando a cabo muy cerca de la pedanía de Ungstein en 1981 fue toda una sensación.
Castell: el príncipe que abrió camino a la uva Silvaner
El día 6 de abril de 1659 marcó un hito en la historia de la localidad francona de Castell: en esta fecha, el administrador de la hacienda del condado de Castell, Georg Körner, plantó nuevas cepas a los pies del Schlossberg, en Castell; pero no eran unas uvas cualesquiera: el día anterior, un mensajero había traído «25 estacas austriacas» desde el pueblo de Obereisenheim hacia Castell.
Centro de visitantes de la cava Kupferberg, en Maguncia: disfrute del espumoso
En Mainz el burbujeante vino espumoso disfruta de una larga tradición. La antigua cava Kupferberg cuenta con 60 bodegas distribuidas en siete plantas situadas bajo tierra en la zona de Kästrich, en Maguncia. Esto la convierte en la bodega de espumosos distribuida en plantas más profunda del mundo. Durante trabajos realizados en las bodegas Kupferberg salieron a la superficie hallazgos de 2000 años de antigüedad.
Ciudad de Jugendstil y de comercio de vinos: Traben-Trarbach
Un verdadero monumento a la relevancia del comercio del vino en la comarca del Mosel , eso es la ciudad Jugendstil Traben-Trarbach en el curso medio del Mosela. Alrededor de 1900, esta pequeña ciudad en el valle del Mosela era la ciudad de comercio del vino más importante del mundo, después de la francesa Burdeos. Para conseguir suficiente espacio para almacenaje se abrieron bodegas en muchas partes del centro de la ciudad.
Deidesheim, ciudad de vinos: cultura alemana de vinos de calidad
Aquí se elaboró el primer vino de calidad de Pfalz y desde aquí se ha contribuido considerablemente a la configuración de la política vitivinícola alemana y de todo el mundo; pocas ciudades en el mundo merecen denominarse con tanta razón «protectoras de la cultura vitivinícola» como la palatina Deidesheim, con sus 2000 años de tradición vinícola.
El jardín de piedra volcánica Winklerberg: la nota volcánica
Sobre los restos de un volcán extinguido hace 15 millones de años, en Ihringen am Kaiserstuhl, crece un vino que prospera de forma excelente sobre la lava. En este municipio junto a la cordillera del Kaiserstuhl, se cultiva el vino, como mínimo, desde el año 962. Probablemente los romanos ya ejercían aquí el cultivo del vino; no en vano la cordillera del Kaiserstuhl es la región de viñedos más cálida y bañada por el sol de Alemania.
Explotación vitivinícola Bürgerspital y Steinwein de Wurzburgo
El uno es el viñedo más antiguo con su propia denominación de pago y el otro es la explotación vitivinícola en un hospital más antigua de Alemania; el vino «Steinwein» se elaboró durante varios siglos en el Bürgerspital zum Heiligen Geist (Hospital Ciudadano del Espíritu Santo) y ambos lugares siguen conformando hoy en día una estrecha simbiosis, dado que en el Bürgerspital reposa uno de los vinos más antiguos de Alemania aún en condiciones líquidas, un «Steinwein» de la añada de 1540.
Explotación vitivinícola Burg Hornberg: la segunda finca vitivinícola más antigua
Aquí gestionó el cultivo del vino una vez el legendario Götz von Berlichingen: este caballero del Imperio de procedencia francona con la mano de hierro vivió durante 45 años en el Burg Hornberg, cerca de Neckarzimmern. El caballero conocido por sus batallas en la guerra de los labradores suabos se dedicó también a cultivar vino en su castillo, y tuvo tanto éxito que logró vender su vino «Neckarwein - Schleckerwein» hasta en la corte imperial vienesa.
Kloster Marienthal: finca vitivinícola entre antiguos muros
En su momento era el monasterio más antiguo junto al río Ahr , el convento de monjas agustinas junto a Dernau. En 1137 se fundó el Kloster Marienthal y, al parecer, la vida no fue fácil para las religiosas: todos los anales narran procesos y riñas con los municipios vecinos y también el arroyo Hubach era causa de frecuentes inundaciones.
La bodega de la finca vitivinícola Vereinigten Hospitien
La herencia romana al alcance de la mano: los orígenes de la bodega más antigua de Alemania, en la finca vitivinícola Vereinigten Hospitien, de Trier se remontan hasta el año 330. Por aquel entonces aquí, en la ribera del Mosela, se erigían dos grandes depósitos, los denominados hórreos. Sus muros de hasta ocho metros de altura, con ladrillos intercalados se han conservado hasta hoy.
Donde ahora crece una uva Riesling excelente, antiguamente se extraía el cobre; hasta 1901 los viñedos Schlossböckelheimer Kupfergrube eran exactamente eso, una mina de cobre (Kupfergrube). En 1901 el Estado prusiano fundó el Dominio Niederhausen de cultivo del vino y compró el recinto de la finca Gut Hermannsberg junto al Nahe. Dos años después pudieron plantarse las primeras cepas de Riesling.
Hoflößnitz: la botella Sachsenkeule y fiestas del vino
Esta es verdaderamente la cuna del cultivo del vino en Sajonia: en la finca vitivinícola Hoflößnitz los príncipes electores sajones celebraban la cosecha y en ella se inventó la famosa «Sachsenkeule», una forma de botella elegante y típica de la región en forma de porra (Keule). Además, aquí se ha formado una tradición de cultivo del vino de 600 años.
Isla vitivinícola de Reichenau: comarca vitivinícola del sur
En el Lago de Constanza crecen las cepas más meridionales de Alemania; concretamente en Reichenau, más conocida hoy en día como la «isla de las hortalizas». Durante muchos siglos la viticultura constituía el fundamento económico de los labradores de la isla. Las primeras cepas las plantó el abad del monasterio de Reichenau Hatto I en el año 818. El agua del Lago de Constanza actúa como acumulador de calor y se lo regala a las viñas sobre todo en otoño e invierno.
Juliusspital: la patria de las botellas Bocksbeutel
Probablemente se trate de la representación moderna más antigua de una botella Bocksbeutel: en el centro de la imagen del relieve fundacional de la explotación vitivinícola Juliusspital, entre los pies de los visitantes, puede verse una botella en forma de alambique. Quizá sea un recipiente medicinal, pero también puede ser una Bocksbeutel; en todo caso, este relieve es considerado como la prueba más antigua de la existencia de una botella similar a la Bocksbeutel en la Era Moderna.
Aquí fue donde los romanos pisaban antiguamente con sus pies el vino del Mosela, literalmente; en Piesport del Mosel se halló el lagar romano más grande al norte de los Alpes. Fue en 1985, en el transcurso de un concentración parcelaria. Directamente a los pies de la famosa ladera en pendiente «Piesporter Goldtröpfchen» (gotitas doradas de Piesport) salió a la superficie un enorme lagar de 44x20 m del siglo IV d. C.
La región de Calmont: donde la roca da a luz al vino
Las laderas presentan mayores pendientes incluso que las del Mosel : con una inclinación que en ocasiones llega a los 60º, el viñedo Calmont es el más inclinado de Europa. La pendiente de más de 290 m de altura entre las localidades del Mosela Bremm y Ediger-Eller se creó hace 400 millones de años, en el periodo Devónico y está compuesta de esquisto, cuarcita, grauvaca y roca erosionada.
Son el símbolo de la Weinbauregion Saale-Unstrut : las casitas viñedo. Probablemente no haya otra región alemana que ofrezca tal densidad de casas, cabañas e incluso verdaderas villas. Se calcula que en toda la región existen varios cientos de casitas viñedo, entre las cuales destacan algunas que son verdaderas joyas de su época.
Mayschoß-Altenahr: la cuna de las cooperativas vitivinícolas
La cuna de las cooperativas vitivinícolas se encuentra en Mayschoß, junto al río Ahr . El 20 de diciembre de 1869, 18 viticultores fundaron aquí la primera cooperativa de la historia de la viticultura. Hoy en día la agrupación de viticultores cuenta con 320 miembros, que explotan una superficie de 121 ha de viñedos. En la región del vino tinto Rotwein-Land Ahr el 60% del terreno lo ocupan las uvas Spätburgunder y en el 20% crecen las Riesling.
Monasterio de Eberbach: el vino de los monjes cistercienses
Pocas murallas representan una cultura vinícola centenaria con tanta fuerza como la del Kloster Eberbach , junto a la ciudad de Eltville, en la región de Rheingau . El monasterio de Eberbach se transformó con rapidez en uno de los mayores y más relevantes monasterios de Alemania, gracias al jugo de la uva. Las cepas traídas de la Borgoña, de la variedad Pinot Noir (Spätburgunder) se convirtieron en el primer éxito de exportación de la cultura vinícola de Rheingau.
Monasterio de Lorsch: un monumento al cultivo del vino
Probablemente ningún otro sitio en Alemania haya aportado tanto a la conservación de la historia de la viticultura como el Kloster Lorsch en la hessischen Bergstraße . Innumerables localidades hasta Baden al sur, Franken al norte y Rheinhessen pueden remontar sus orígenes de cultivo del vino hasta la Edad Media temprana gracias al Kloster Lorsch , hoy declarado UNESCO-Weltkulturerbe .
Museo al Aire Libre de Bad Sobernheim: cultivo del vino en vivo
Viticultura desde la Edad Media hasta hoy; en ningún otro lugar se exhibe este arte de una forma tan expresiva como en el Museo al Aire Libre de Bad Sobernheim junto al Nahe . Con sus 35 ha y unos 60.000 visitantes al año, el Museo, fundado en 1973 en el idílico Valle de los Ruiseñores (Nachtigallental), es el más grande de su clase de Rheinland-Pfalz . El día a día de los viticultores cobra vida a través de los edificios de vivienda y explotación vinícola, así como de su propio viñedo-museo.
Museo vitivinícola de Meersburg, junto al Lago de Constanza: Heilig Geist Torkel
El Museo recibe su nombre «Heilig Geist Torkel» (lagar Espíritu Santo) del lagar de vino. Fue erigido en 1961 en el antiguo Hospital Heilig-Geist de Meersburg. El cultivo del vino en Meersburg está documentado por escrito desde 1324 y su superficie comprende hoy unas 120 ha, donde se producen alrededor de un millón de litros de vino. El suave clima marino hace posible el cultivo del vino en esta región de 500 m de altura sobre el nivel del mar.
«Glöck» es uno de los famosos pagos de la «Roter Hang» (ladera roja) y es, además, el más antiguo de Alemania. Este hecho está documentado en un certificado de donación expedido en el año 742. Sin duda, el viñedo recibe su nombre de la iglesia y sus campanas, si bien no queda claro si se debe específicamente al sonido de las campanas o porque al campanero se le pagaba en especie con vino del pago.
La histórica grúa para cargar el vino, un momumento de la cultura del vino, es el emblema de la ciudad vinícola y cultural Oestrich-Winkel. Un edificio de entramado encofrado con tablas oscuras se alza a la orilla del Rin y es uno de los testimonios de la antigua técnica de carga y descarga de barcos. Durante 350 Oestrich fue sede de la Oficina de Medios (Mittelamt) y lugar de ubicación de la grúa. Desde aquí, el vino de la región de Rheingau salía hacia el mundo en barricas.
Palacio de Heidelberg: los cuatro grandes barriles
Son un imán de leyenda para el público, aunque actualmente ya solo pueda verse el último ejemplar de los grandes barriles del Heidelberger Schloss . Durante su visita a Heidelberg, el teólogo y cazador de brujas Anton Praetorius, entre otros, admiró uno de los cuatros barriles que se fabricaron entre 1591 y 1751. El más antiguo es el que se llama barril de Johann-Casimir, con un volumen de 127.000 litros.
Pfedelbach: barril de príncipes y bodegas de dominio
En este paisaje los lagares marcan el camino: entre Öhringen y Pfedelbach hubo una vez ocho lagares de vino. Se llamaban Pfaffenkelter, Meisenkelter o Wacholderkelter y han desaparecido en su mayoría, pero las piedras de lagar nos los traen todavía a la memoria, así como una ruta de senderismo que enlaza los sitios donde se ubicaban.
Relojes de sol de los viñedos: los medidores de las horas más alegres
Son los medidores del progreso del día y tan antiguos como la humanidad; hasta comienzos del siglo XIX, los relojes de sol eran los relojes por antonomasia: no había otros. El principio es sencillo: se cimenta una vara en el suelo, en paralelo al eje terráqueo, cuya sombra proyectada en la superficie del viñedo donde se ha montado indica la situación del sol y, por ende, las horas o los minutos del día.
Rhodt/Rietburg: el viñedo más antiguo aún en funcionamiento
Estas cepas son verdaderamente unas veteranas: el «Jardín de rosas de Rhodt» ya tiene a sus espaldas 400 años y todavía produce vino. Según cuenta la transmisión oral, el viticultor de la localidad vinatera de Rhodt unter Rietburg ya existía con anterioridad a la Guerra de los 30 Años, que tuvo lugar entre 1618 y 1648.
Ruinas del monasterio de Disibodenberg: las cepas más antiguas
Es famoso por santa Hildegard von Bingen , pero el monasterio de Disibodenberg, en Odernheim an der Nahe posee también una historia de cultivo del vino de muchos años: se trata de las cepas más antiguas de Alemania. Existen restos que señalan la existencia de cepas romanas en la ladera sur del Disibodenberg, y desde el siglo XI el viñedo del monasterio ha producido uvas de forma ininterrumpida.
Schloss Johannisberg: lugar de nacimiento de la «Spätlese» (cosecha tardía)
Esta era la meta del legendario jinete de la «Spätlese»: Schloss Johannisberg en Geisenheim de la región de Rheingau . Desde el año 817 aquí se cultiva el vino, y desde hace unos 300 años aquí domina el Riesling. Esta bodega es un monumental homenaje a la difusión del Riesling. El viñedo está situado exactamente sobre el paralelo 50. Una placa marca su recorrido por el medio de las cepas.
Schloss Wackerbarth: la primera explotación vitivinícola de descubrimiento
Sajón del mejor: este ha sido siempre el lema de la explotación vitivinícola Schloss Wackerbarth. La comenzó el constructor mariscal de campo y conde del Imperio Christoph August von Wackerbarth y continúa abierta hasta el día de hoy en forma de explotación vitivinícola de descubrimiento, la primera de Europa. Es conocida mucho más allá de las fronteras de Sachsens , no solo por sus vinos sino también por un cava de primera categoría.
Worms es ciudad de vinateros desde que los romanos llegaron al Rin. En la Edad Media, el Poema de los Nibelungos ensalza el buen vino de la corte real burgundia de Worms. La predilección por estos vinos se difundió a lo largo de los siglos siguientes entre los regentes espirituales y mundanos de Worms y más allá de las fronteras de la región. Los más conocidos son los vinos de las vides de Liebfrauenstift-Kirchenstück.
Vino romano en Espira: el vino líquido más antiguo
Es el vino de uva conservado más antiguo del mundo, y aún está líquido. El Museo de Historia de Pfalz , en Espira, acoge uno de los mayores tesoros de la cultura vinícola de Alemania: un vino de los alrededores del 325 d. C., que se conserva en una botella de cristal cilíndrica de color amarillo verdoso con dos asas adheridas en forma de delfín.
Vino y piedra: donde el jugo de las uvas y el arte forman pareja
Aquí el vino y el arte maridan de forma excepcional: sobre el sendero de descubrimiento «Vino y piedra» de Heppenheim, junto a la Bergstraße, se narra la historia cultural del vino a través de obras de arte. A lo largo de 6,9 km encontramos aquí un total de 70 estaciones relacionadas con la viticultura, lo que probablemente constituya un récord en Europa. Pueden pasar días y no llegar a descubrir todo lo que aquí se ofrece.