El trayecto es tan cambiante como la corriente del río: ya fluye suavemente, ya deja atronadoras alturas tras de sí. El Hohe Venn en Bélgica, con su paisaje de pantanos y landas, se opone a las cumbres de la región de Eifel, con su parque nacional recién inaugurado, a la que más tarde se une una hondonada de suaves ondas. Ya han quedado atrás Düren y Jülich cuando se ven las históricas torres de transporte en la región de actividades de tiempo libre Heinsberg. Antes de que el Rur desemboque en el Maas, se divide en dos ramales; este viaje transcurre junto a un río, a través de tres países, y nos deja multitud de experiencias. Características: más de la mitad del trayecto es llano. En el curso alto del Rur encontramos tramos con colinas y, en ocasiones, pendientes pronunciadas. La cobertura sobre carreteras secundarias, caminos rurales y ribereños es de asfalto o compactada en casi todo el recorrido, y el trayecto está prácticamente libre de coches. Paisaje: la altiplanicie Hohe Venn, con pantano alto, se transforma en el altiplano de Eifel: valles estrechos, pendientes boscosas, paisajes de pantanos y arenisca abigarrada acompañan a los ciclistas en esta ruta. Río abajo se encuentran las hondonadas de Jülich y Zülpich, así como paisajes de vegas y la extensa llanura del Maas.