Isla de Langeoog ©Kurverwaltung Langeoog (Martin Foddanu)

Langeoog: vistas espectaculares

Una torre de agua, 14 kilómetros de playa arenosa, imponentes paisajes con dunas de hasta 20 m de altura y una naturaleza de ensueño: esto es lo que le espera en la isla frisona oriental de Langeoog. El encanto especial atrae a numerosos veraneantes.

Langeoog se presenta enclavada entre llanuras de mareas y el mar, abarcando una superficie de unos 20 km². Desde tiempos remotos, la isla está expuesta a las fuerzas de la naturaleza, pero entre las islas frisonas orientales Langeoog es la única que ha sabido subsistir sin malecones y dispone de una playa de 14 km de longitud. No obstante, los veraneantes pueden sentirse seguros, ya que las dunas paralelas al litoral conforman una protección natural y en el lado de la llanura de marea, los diques de las localidades de Flinthörndeich y Osterdeich protegen contra las marejadas del mar del Norte.

Quien quiera aprovechar la ocasión, podrá visitar el símbolo de la isla, la torre de agua construida en 1909, y disfrutar de las vistas más bellas de la isla. El Parque Nacional del mar de Frisia de Baja Sajonia, que se incluye asimismo dentro del Patrimonio Natural de la UNESCO "Wattenmeer", se muestra en toda su belleza. La impresionante naturaleza se puede descubrir con mayor intensidad durante una ruta de senderismo guiada por la llanura de mareas. Con un poco de suerte podrá observar una de las mayores colonias de gaviotas argénteas de Alemania.

En Langeoog no está abierta al tráfico de automóviles. Pero eso no significa que se tenga que prescindir de la movilidad. Debido a la poca distancia entre cada punto de la isla, esta se puede recorrer a pie, en bicicleta o a lomos de un caballo. También gracias a la gran oferta de turismo activo existen actividades para todas las generaciones: desde construir castillos de arena para los más pequeños hasta practicar el surf, nadar o disfrutar de la talasoterapia en la playa.

Merece la pena visitar la isla tanto en primavera como en otoño, cuando el tiempo es algo más rudo. Todos los sentidos se activan, independientemente de si imperan las tormentas o brilla el sol. No existe el mal tiempo, sino la ropa inadecuada. La frenética cadena de pensamientos de repente pasa al modo de cámara lenta. Langeoog deja huella durante mucho tiempo, a veces para toda la vida.

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