Para muchos se trata de la ruta de lujo por excelencia, ya que aquí se hace realidad lo que los apasionados del vidrio han soñado siempre. Existen sólo pocas regiones, en las que esta ancestral labor artesanal se desempeñe con una creatividad comparable a la de este lugar. Básicamente no ha cambiado nada en la fabricación del vidrio desde la invención de la «caña» de soplar, hace alrededor de 2.000 años. Una visita a la fábrica de vidrio situada en esta Ruta es una actividad candente: se necesita la increíble temperatura de 1.500 grados para que de la arena de cuarzo, del carbonato de soda y de la cal surja pura estética cristalina. En algunas fábricas abiertas al público se puede observar la elaboración de estas obras de arte de vidrio, y por todas partes se realizan visitas guiadas, exposiciones y cursos. Debido a que la tradicional artesanía del vidriero no ha podido ser sustituida hasta hoy por ninguna máquina, se ha mantenido la técnica del soplado y, en muchos lugares, se vive todavía activamente. Un océano de abetos y hayas, unido a una floreciente naturaleza en el mayor macizo poblado de bosques de Europa Central constituye un legendario escenario para la aún joven Ruta del vidrio. Como perlas se alinean los internacionales gigantes de vidrio entre el Centro Europeo de Cristal de Bohemia y el Museo del Vidrio de Passau. En muchas fábricas de vidrio existen amplias salas de exposición que ofrecen una variada gama de productos de vidrio para admirar o comprar.