Desde Schütz hasta Orff: Alemania es el país de los compositores

Cuando entre 1943 y 1947 el escritor Thomas Mann escribió una novela sobre el alma alemana, pensó en un compositor como protagonista. Y es que desde el Barroco, Alemania se considera el centro del arte de la composición. Las "tres grandes B", es decir, Bach, Beethoven, Brahms, solo son la punta del iceberg.

Su obra más famosa es "El cazador furtivo" que constituye la base del sonido y la cadencia de la ópera romántica alemana. El estreno en 1821 en el teatro de la plaza Gendarmenmarkt de Berlín fue dirigido por el propio compositor Carl Maria von Weber (1786-1826). seguir leyendo »

Sus contemporáneos lo elogiaban con el nombre de "genio original": Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788), el segundo hijo de Johann Sebastian Bach, bajo el sobrenombre de "Bach de Hamburgo" llegó incluso a ser más famoso que su padre y se considera el compositor más importante de la época del sentimentalismo, en la que a nivel de estilo se produjo el paso del barroco al clásico. seguir leyendo »

Su obra más famosa fue "La ópera de tres centavos" de 1928, a pesar de que Kurt Weill (1900-1950) solo había intentado componerla de una forma "erróneamente" artística. Solamente en 1932, "La ópera de tres centavos" ya se había representado en 18 idiomas. seguir leyendo »

Se le considera el titán irascible de la época del clasicismo: Ludwig van Beethoven (1770-1827). El más ilustre hijo de Bonn no solo escribió la Quinta Sinfonía, que su autor considera una "llamada del destino", sino que también compuso piezas para piano tan conmovedoras como "Para Elisa". Su melodía "A la alegría" es el himno de Europa desde 1972. seguir leyendo »

Para muchos, Johann Sebastian Bach (1685-1750) fue el mejor compositor de todos los tiempos. La Pasión según San Mateo, los Conciertos de Brandeburgo, el Clave bien Temperado: las obras de Bach han sido inspiración para músicos y compositores hasta la actualidad. seguir leyendo »

Nacido apenas 40 años después de la muerte de Martín Lutero, Heinrich Schütz (1585-1672) confirió a la música de la iglesia protestante en alemán una magnitud artística. Existen unas 500 obras creadas por el compositor, casi exclusivamente musicalizaciones de la Biblia de Lutero. seguir leyendo »

En los años 20, Paul Hindemith (1895-1963) simbolizó el avance musical en Alemania. Estudió las posibilidades de la radiodifusión, de la música electrónica y del jazz, y obtuvo muchos éxitos en el Festival Musical de Donauesching. seguir leyendo »

Se le consideraba un perfeccionista y excesivamente autocrítico. Johannes Brahms (1833-1897), quien no abandonó la soltería en toda su vida, quiso componer música de valor perdurable y despreció las tendencias del momento. No escribió jamás algo tan popular como una ópera. seguir leyendo »

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