Aquisgrán es una ciudad en la que Europa cobra vida, un crisol de historia, cultura e ideas. Situada en el corazón de la región fronteriza entre tres países, refleja desde los tiempos de Carlomagno las raíces intelectuales y los valores del continente.

Un símbolo de esta tradición europea es la catedral de Aquisgrán. Construida alrededor del año 800, fue la primera catedral del norte de Europa y sirvió durante siglos como iglesia de coronación de los reyes alemanes. Su tesoro alberga uno de los tesoros eclesiásticos más valiosos al norte de los Alpes, uno de los puntos culminantes de cualquier recorrido histórico por la ciudad.

Esta ruta recorre impresionantes edificios y cuenta la historia de Aquisgrán desde diferentes perspectivas: desde la ciencia y la religión hasta el poder y la economía, pasando por los medios de comunicación y la integración europea. Casi se podría añadir una parada dedicada a los deportes ecuestres, ya que aquí se celebra uno de los concursos hípicos más importantes del mundo, el Concours Hippique International Officiel (CHIO).

Aquisgrán no solo impresiona por su rica historia, sino también por su ambiente acogedor y animado. Al pasear por sus calles históricas, se percibe el encanto especial de la ciudad, una fascinante mezcla de arquitectura tradicional y vida joven y dinámica. Alrededor de 45 000 estudiantes de todo el mundo marcan el paisaje urbano y dotan a Aquisgrán de una energía cosmopolita y creativa. Otro punto destacado es el Ludwig Forum für Internationale Kunst, que impresiona con obras maestras modernas. No importa adónde le lleve su camino en Aquisgrán: el espíritu europeo está omnipresente aquí.

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