Un viaje por el tiempo: la «ruta de Carlomagno».
El visitante encuentra en toda la ciudad una maravillosa contradicción: orgullosos edificios venerables de todas las épocas y, entre ellos, el ambiente alegre generado por 40 000 estudiantes de todos los rincones de la Tierra. Ellos confieren a la ciudad un aire relajado y colorido, que simplemente expresa su alegría de vivir. Otra prueba del cosmopolitanismo de Aquisgrán y otra buena razón para pasear por el centro histórico y emprender un viaje a través de los siglos. Sirve como orientación la «ruta de Carlomagno», tras las huellas de Carlomagno, sus ideas y visiones. Es un conjunto de extraordinarios edificios históricos y también modernos, en el que cada estación de la ruta trata una temática diferente que impregna nuestro tiempo como ya hizo con la época de Carlomagno: historia, ciencia, Europa, religión, poder, economía y comunicación.
Del gótico y el barroco hasta el Museo del Ordenador.
Sobre los fundamentos del palacio imperial se erigió en el siglo XIV un Ayuntamiento que, cien años más tarde, se transformó en un castillo barroco, un testimonio del esplendor de la burguesía. Justo al lado, el restaurante «Zum Postwagen» es una referencia de la mejor hospitalidad desde hace siglos. La Grashaus, antiguo ayuntamiento y hoy archivo municipal, la casa Löwenstein, una antigua vivienda y casa de huéspedes, o el Büchelpalais, hasta 1752 almacén municipal de grano, son otras de las estaciones incluidas en la ruta de Carlomagno, cada una de las cuales merece una visita por sí misma. En la «Casa Grande» encontrará lo más novedoso de los tres últimos siglos. En el Museo Internacional de Periódicos, el más grande del mundo de su clase, 170 000 periódicos de todo el mundo y de (casi) todos los idiomas son testimonio de lo rápido que pasa el tiempo y de que también los grandes titulares pierden actualidad rápidamente. También en el Museo del Ordenador, de la Universidad Técnica, se puede aplicar este mismo principio: lo que hoy es la quintaesencia del progreso, mañana ya estará en un museo.
El Premio Internacional Carlomagno: un premio, una Europa.
La ciudad de Aquisgrán concede este galardón internacional bautizado con el nombre de Carlomagno desde 1950 en el Ayuntamiento de la ciudad, para premiar los servicios prestados a la unificación de Europa. Con indiferencia de la postura que uno tenga al respecto, es un proceso que ha hecho realidad un viejo sueño europeo: vivir una época de paz en el «viejo continente» durante décadas. Y si usted no es casualmente el garladonado con el premio Carlomagno, el Carnaval de Aquisgrán es otra buena razón para visitar este ciudad tan excepcional.