Donde la formación y el arte llevan la batuta
La fundación hace más de cien años de la colonia de artistas Mathildenhöhe ha contribuido a que Darmstadt alcance un estatus tan especial. Las hermosas casas en estilo Jugendstil hacen a esta colina de las Musas completamente inconfundible. Después de 1949, tras muchos años en los que la tristeza y la falta de viviendas impregnaban a una Darmstadt casi completamente destruida, tuvo lugar un segundo estallido cultural, que condujo a la fundación de instituciones pioneras y al asentamiento sistemático de una «industria sin humos»: editoriales y empresas gráficas se han asentado aquí aquí en singular densidad, y las instituciones literarias, artísticas y musicales de reconocimiento internacional, junto con el Teatro Estatal, son hoy los símbolos de esta ciudad. La entrega del premio Georg-Büchner —el galardón literario más importante de Alemania—, los «Cursos Internacionales de Verano de Música Contemporánea», celebrados por primera vez en 1946, el Museo Estatal de Hesse, con la colección de obras de Beuys más grande del mundo, la Sala de Arte, innumerables conferencias y conciertos, una vibrante escena de jazz, cabaré y teatro, y numerosas galerías de arte confieren a la ciudad un interés cultural fuera de lo común. En 1999 abrió sus puertas en pleno centro otra gran institución cultural: la estación central. La antigua nave de máquinas, protegida como monumento nacional, presenta teatros, conferencias, exposiciones, conciertos y discotecas en dos plantas.
Monumentos para la vista y el oído y cada año una razón de celebración.
Eso no es todo: algunos de los monumentos más importantes son también el Antiguo Ayuntamiento, la Luisenplatz, el palacio en la Plaza del Mercado, las iglesias Ludwigskirche y Pauluskirche, la Achteck-Haus y la Orangerie, el parque Rosenhöhe y la Capilla Rusa, con su romántico paseo de plátanos. También las Conversaciones de Darmstadt (Darmstädter Gespräche), que se celebran desde 1950, levantan gran expectación. El primer simposio, dedicado a «la imagen del hombre en nuestro tiempo» ya despertó el interés internacional, con los acalorados debates sobre el arte y su papel después de la guerra. Todas las Conversaciones van acompañadas de exposiciones, que se encargan de que todo lo que se discuta no se quede solo en la teoría. Desde 1951, aún rodeados por barricadas y ruinas, se celebra la Heinerfest, la fiesta local de Darmstadt. La mejor prueba de que los habitantes de Darmstadt no solo saben hablar muy bien, sino que también son capaces de celebrar fiestas alegres y divertidas.