Atmósfera en la Plaza de la Catedral y unos grandes almacenes de 1532
Con todo, Friburgo tiene más cosas que ofrecer que gentes agradables: uno de los cascos históricos más bellos de Alemania, una cultura e historia muy ricas, muchos cafés y acogedoras tabernas, cocina de Baden, amable hospitalidad y un entorno maravilloso. Un ambiente, que simplemente es un poco más ligero y despreocupado - en una palabra: sureño. Un pequeño paseo por el centro histórico, siempre ajetreado y con la torre gótica de la catedral dominando desde sus 116 metros de altura, basta para descubrir este ambiente. La plaza de la catedral es la plaza más grande del centro, y allí se celebra todos los días, excepto los domingos, el mercado semanal, en la parte norte el Bauernmarkt (mercado de los campesinos) y en el sur el Händlermarkt (mercado de los comerciantes). Llama la atención en particular el edificio histórico de grandes almacenes de 1532, con su fachada en color rojo oscuro y las torrecillas de las esquinas pintadas de colores, así como la Haus Zum Schönen Eck, de 1761, que hoy alberga el Museo de la Historia de la Ciudad, y la Alte Wache, hoy la Casa del vino de Baden, una buena forma de aprovechar un edificio antiguo tan bonito.
Unas plazas, a cual más hermosa. Y la plaza favorita de los habitantes de Friburgo
La Plaza de los Agustinos es la segunda plaza central del casco histórico. Rodeada por antiguos conventos agustinos y por los restos de la antigua muralla, es uno de los puntos de encuentro favoritos en Friburgo, lo que quizá se deba a la gran escalera situada al final de la plaza: el bullicio reinante por todas partes recuerda a la escalinata de la Plaza de España en Roma.
A continuación está la Plaza del Ayuntamiento, con el ayuntamiento antiguo y el nuevo, la iglesia gótica Martinskirche y la fuente con el monumento al monje franciscano Berthold Schwarz, que vivía en el antiguo convento situado en esta plaza y que, según se cuenta, inventó la pólvora. Oberlinden y Unterlinden son dos tranquilas placitas que poseen un hermoso tilo en el centro cada una. Aquel que califica la Adelhauser Platz como la plaza más bonita de la ciudad es un verdadero conocedor de Friburgo, porque es una plaza pequeña, acogedora y lejos de las grandes corrientes de peatones.
Celebrar las fiestas según van cayendo. Y luego a disfrutar de la vegetación
Estas adorables plazas ofrecen un entorno de ensueño para docenas de fiestas y festivales, grandes y pequeños, que se celebran todos los años en el centro histórico de Friburgo. Desde enero, con la Bolsa Internacional de la Cultura y el Festival sin fronteras, sin parar hasta diciembre, cuando el Mercado navideño y el Festival del circo cierran la temporada. Entremedias, atractivos como el Carnaval de Friburgo, un evento lleno de fantasía y muy particular, semanas de cine, cines al aire libre y el Festival de Cine en verano, verbenas y ferias, verano cultural, Festival internacional de música en carpas, la Fiesta de los patios interiores, Le Gipfel du Jazz, teatro en el patio del Ayuntamiento, la fiesta Seenachtsfest (noche del lago), la Fiesta del vino, etc. Nadie se lo puede creer si no lo ha visto. ¿Ha tenido suficientes fiestas? Tentadores son también los parques y zonas verdes de Friburgo, el monte Schlossberg, el parque de atracciones y de la naturaleza Mundenhof, el monte Hausberg, de 1284 metros de altitud y situado cerca del centro de la ciudad, el monte Schauinsland y muchos lagos dentro y en los alrededores de la ciudad. Todo ello es ideal para lograr la tranquilidad, disfrutar de la naturaleza y esperar con emoción la llegada de la noche en Friburgo. Siempre una maravillosa experiencia.