Literatos, estudiantes y las siete maravillas
Muchos monumentos históricos, unidos a grandes personajes, han acuñado la imagen de Jena. Y sin embargo, ya solamente el entorno es una razón válida para visitar esta ciudad, enclavada en el valle del Saale —que aquí ya se percibe completamente meridional—, rodeada por escarpadas montañas de caliza conchífera del Triásico y atravesada por románticas rutas de bicicleta y senderismo. A Goethe le gustaba mucho y venía a menudo a Jena y alrededores, aunque no en bicicleta; en total pasó aquí casi cinco años de su vida. Justo el doble fue lo que vivió aquí Friedrich Schiller. Su casa-jardín, en la Schillergässchen, es visitada por muchos aficionados a la literatura; aquí vivió su época más productiva, y en el jardín hay todavía una mesa de piedra oval, en la que solía sentarse con Goethe. Entonces como ahora, la vida alegre literaria y estudiantil es muy apreciada en las cuidadas calles del centro histórico, que hoy, naturalmente, están llenas de elegantes cafés, restaurantes de calidad y tiendas muy bonitas. Aquí también pueden verse algunas de las «siete maravillas» de Jena, como el reloj astronómico del Ayuntamiento, o el Draco, un dragón terrorífico con siete cabezas, hecho en 1600, que, según se cree, representa a un comité examinador de la universidad.
Innovación e industria: la otra cara de la ciudad
Luz, cristal, óptica: en la segunda mitad del siglo XIX Jena evolucionó como ciudad industrializada gracias al trío de estrellas formado por Carl Zeiss, Otto Schott y Ernst Abbe. Gracias a su trabajo en común surgieron la conocida fábrica de cristales ópticos Zeiss y el cristal Schott. Investigación y economía impulsaron el segundo elemento propulsor de Jena, su fama como emplazamiento científico. Así, el paisaje museístico de la ciudad es extraordinariamente variado, ya que se basa en sus múltiples y diferentes tradiciones entre cultura y capital. Además de museos de la técnica, de ciencias naturales y de historia del arte y la literatura, en Jena puede encontrarse también un paisaje cultural atractivo y moderno. Así, el festival anual Kulturarena trae a Jena estrellas de la música de todo el mundo, y los eventos representados en el Jenaer Theaterhaus, la Jenaer Kunstverein o la Filarmónica son también del más alto nivel. En realidad, toda Jena está al más alto nivel.