Otto von Guericke: el hombre para las tareas especiales
La capital de Sajonia-Anhalt es un regalo, no solo para sus visitantes. Otón el Grande, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico a partir del año 962 estaba tan enamorado de su residencia favorita que se la regaló a su esposa, Editha, con motivo de sus esponsales. Los habitantes de Magdeburgo continúan honrando a «su» Otón (Otto en alemán), pero hubo otro Otto que fue también determinante durante mucho tiempo para el destino de esta ciudad: Otto von Guericke, el gran político y científico que vivió los malos tiempos de esta ciudad, durante y después de la Guerra de los Treinta Años. En total fueron cincuenta los años que este importante personaje dedicó a su patria natal como diseñador, patrono y alcalde de la ciudad. El Museo Otto von Guericke recuerda a este polifacético científico a través de visitas guiadas, eventos y una exposición permanente. Varios experimentos históricos y novedosos, muchos de los cuales podrán probar los propios visitantes, ofrecen una buena panorámica de su trabajo como científico. También la Universidad de Magdeburgo lleva su nombre.
Museos de gran relevancia. Gran calidad sobre los escenarios
Los museos de Magdeburgo han presentado en los últimos años unas exposiciones excepcionales sobre los temas más variados del arte, la cultura y la ciencia. De forma paralela, no solo se le han añadido nuevas colecciones o fondos de obras de arte, sino que tampoco se han escatimado gastos y esfuerzos en crear un Museo de la Técnica de una calidad excepcional. Con el Museo de Historia de la Civilización, el Museo de Ciencias Naturales y el Museo de Arte en el Convento de Nuestra Señora, Magdeburgo puede enorgullecerse de tener otros tres museos de gran relevancia. La ciudad dispone también de una oferta de calidad en el arte escénico con la Opera, el Teatro Schauspielhaus, el Teatro de Marionetas, sus excepcionales cabarés y sus numerosas compañías de teatro independiente.
El centro de la ciudad: entre el Jinete de Magdeburgo y la salchicha al curry
En el Mercado Antiguo, no muy lejos de la famosa Catedral, se alza la famosa estatua del «Jinete de Magdeburgo», una copia en bronce de la primera estatua ecuestre conocida al norte de los Alpes. Esculpida alrededor del 1240, representa —o así lo creen al menos los habitantes de Magdeburgo— a su adorado emperador Otón I. La pieza original se trasladó en el año 1967 y hoy puede admirarse en el Museo de Historia de la Civilización. El centro de la ciudad es también un barrio muy generoso en cuanto a las compras: con 2,5 m2 de superficie comercial por habitante, Magdeburgo ocupa un lugar relevante en lo que se refiere al ámbito de las compras de todo el país. Alrededor de la plaza Hasselbachplatz, cerca del centro de la ciudad, se amontonan docenas de bares, tabernas y restaurantes, y uno de los restaurantes de comida rápida más famosos de Alemania, el «Curry 54». Dos veces al año, tiene lugar aquí la «Hassel Night Line», una gran fiesta en la calle, con escenarios al aire libre y música por todos los rincones.
Los que prefieran relajarse con la buena literatura encontrarán el lugar adecuado en la casa natal del poeta Erich Weinert. La «Literaturhaus Magdeburg» (casa de la literatura) organiza exposiciones y eventos culturales como las semanas literarias de Magdeburgo. Aquí están también los archivos de Erich Weinert y del dramaturgo Georg Kaiser, ambos coetáneos y nacidos en Magdeburgo, pero cuyos caminos no se cruzaron en toda su vida. El visitante sí podrá encontrar aquí a los dos, y no solo a ellos, sino a toda una ciudad a la que merece la pena conocer.