Ciudad de paz. Y de bicicletas
Es una de las grandes fechas de la historia: el 24 de octubre de 1648, el día oficial en que se firmó la paz, y Münster estará siempre ligada a este suceso. Uno de los elementos que más ha contribuido a que la ciudad se haya mantenido casi como entonces ha sido la bicicleta, el medio de transporte favorito de los habitantes de Münster. La proporción es casi como en Pekín: 100 000 personas pedalean cada día por la ciudad, y a cada habitante le corresponden dos bicicletas. Así pues, quien quiera sentir de verdad la forma de vida de Münster, debe coger la bicicleta. El anillo sin coches que rodea el centro de la ciudad es único en Europa, y el aparcamiento de bicicletas en la estación central, con sus 3500 plazas, es el más grande de Alemania. Dispone de un servicio de taller, de alquiler de bicicletas e incluso una instalación de lavado.
¿Podría tener otro barrio más? Los hermosos barrios de Münster
Hasta la fecha, Münster ha sido una ciudad que ha mantenido viva su historia: casas, iglesias y plazas dentro de la zona antigua restaurada cuentan historias de siglos y crean un ambiente histórico de ensueño, que convierte cada visita en una aventura. Esto puede percibirse sobre todo en el centro de Münster, por ejemplo en el Mercado Principal. Aquí, en el trasfondo inconfundible entre la torre de la Stadthaus (edificio de la municipalidad), el Ayuntamiento y la iglesia St. Lamberti, las casas patricias, con sus arcadas medievales, abren la puerta hacia un mundo de compras de un encanto muy especial. Justo al lado, la Salzstraße (calle de la sal), la calle comercial más antigua de Münster, con sus monumentos históricos y culturales, invita a la exploración y al paseo, sobre todo por la isla barroca con el palacio Erbdrostenhof, la Iglesia de los Dominicos y la de San Clemente, y sus hermosos jardines barrocos. De nuevo unos pocos pasos más allá continúa el barrio Ludgeriviertel, con restaurantes, tabernas y cafés. Seguimos por Rothenburg, una acogedora calle para pasear. En la cercana plaza de la catedral, los aficionados al arte y a la cultura disfrutarán con la Catedral de San Pablo, con la sala del tesoro catedralicio y con el Museo Estatal de Arte e Historia de la Cultura de la Mancomunidad de Westfalia-Lippe.
La clave está en la mezcla: creatividad, arte y cultura.
Por último, el barrio Kiepenkerlviertel es otro de los destinos extraordinarios y atractivos del centro histórico de Münster. Aquí se unen la historia de la ciudad y el estilo de vida, al igual que en el barrio Kuhviertel, con sus angulosas callejuelas. En este barrio se puede visitar la parte más originaria de Münster alrededor de la Iglesia Überwasser. Una visita recomendable, y no solo en las tardes de verano, es el Kreativkai (muelle creativo), la zona de marcha de Münster en el puerto. En los antiguos edificios portuarios y en extraordinarios edificios de nueva construcción, los visitantes encontrarán una excitante mezcla entre arte y cultura, gastronomía y ambiente las 24 horas del día, en una atmósfera llena de estilo y directamente junto al agua. Polifacética, comprometida y osada: así se presenta la singular mezcla de culturas de Münster. Algo que también es necesario, teatro, música, literatura o artes plásticas: Münster tiene de todo. Y es que Münster tiene todo lo necesario para ser una ciudad encantadora. A nadie sorprende que Münster ya haya sido galardonada como «la mejor ciudad del mundo para vivir».