Con sus poco menos de 100 000 habitantes, Schwerin es la capital de estado federado más pequeña de Alemania; situada en un maravilloso entorno pictórico, con lagos en medio del territorio urbano, en los que se reflejan las nubes que atraviesan el cielo del norte. El emblema de la ciudad es el Palacio de Schwerin, elevado, ligero, luminoso y cálido, como la propia ciudad.
Una ciudad con muchos nombres y con la combinación perfecta
Existen dibujos que muestran un castillo sobre un lago de agua dulce que se remontan al año 965 y en los que los historiadores creen ver el Palacio de Schwerin. En 1160 el príncipe eslavo Niklot, señor del castillo, lo hizo quemar al no poder vencer la superioridad de las tropas de Enrique. Solo entonces se fundó realmente la ciudad y se reconstruyó el castillo; pocos años más tarde se erigiría la primera catedral. La ciudad de los siete lagos, la Florencia del norte, ciudad catedralicia, ciudad residencial: Schwerin tiene muchos nombres. Y todos son apropiados, porque la ciudad es el resultado de una mezcla muy lograda entre naturaleza y arquitectura, grandes y pequeñas artes y testimonios de sus 850 años de historia. Aquellos que pasean sobre el empedrado de la Plaza del Mercado, se internan por sus pequeñas callejuelas y pasean sus miradas con sorpresa por el palacio se dan cuenta en seguida de que en Schwerin hay mucho que ofrecer y con lo que disfrutar. Esta ciudad cautiva a los amantes de la cultura con sus teatros y cabarés, sus museos y el grandioso Festival del Castillo en el Antiguo Jardín (Alter Garten).
Pretensiones que van en aumento y medidas arquitectónicas
El único monumento medieval que ha resistido el paso de los siglos es la prominente catedral. Por razones de espacio, fue necesario echar abajo la primera catedral, con excepción de la torre, y pronto tampoco la iglesia episcopal románica, consagrada en 1248, sería suficiente para satisfacer las elevadas pretensiones: el conde Enrique de Schwerin había traído de una Cruzada una gota de sangre de Cristo encerrada en un jaspe, y esto requería un lugar de conservación más apropiado. El emblema de la ciudad es el palacio, ubicado sobre una isla entre el lago Schwerin y el lago del palacio. En los alrededores del palacio merece la pena visitar, sobre todo, los jardines del castillo, el Museo Estatal, el Teatro Estatal de Mecklemburgo, la Siegessäule (Columna de la Victoria), el palacio Altes Palais, el Marstall (caballerizas) y el edificio clasicista de la Cancillería.
Teatros, museos, festivales: Schwerin siempre está en temporada alta
El Teatro Estatal de Mecklemburgo, en Schwerin, ofrece representaciones de los sectores dramático, drama en bajo alemán, teatro de marionetas, teatro musical, ballet y conciertos, pero el punto álgido es, naturalmente, el Festival del Castillo.
También los museos de Schwerin, y sobre todo el Museo Estatal, tienen categoría de museos de capital de estado. En el edificio principal se exponen, entre otras, obras de pintores flamencos y holandeses de los siglos XVI a XVIII, pero también pintura medieval y contemporánea. En el Marstall tiene su sede el Museo de la Técnica, y también el Museo Arqueológico de la Región está situado en Schwerin.
El calendario de festivales merece también todos los elogios. Schwerin es el escenario del Festival de Mecklemburgo-Pomerania Occidental; en mayo se celebran el Festival de Cine y el desfile de la «Weiße Flotte» (flota blanca - barcos de recreo); en junio y julio están el «Töpfermarkt» (mercado de cerámica y cocina), la carrera de los Cinco Lagos, el Christopher Street Day y el festival de los «botes dragones», más tarde el festival del centro histórico y el festival del vino, las semanas interculturales en octubre, y en noviembre la vecina Lübeck suele ser recibida como invitada en Schwerin. El calendario anual de eventos finaliza con el mercado de Navidad Mäkelborg. Este es un programa ambicioso para esta pequeña capital, y todo el mundo espera con ilusión la llegada de la temporada siguiente, y la de los muchos turistas que están deseando volver.