Entre fiestas populares y restaurantes distinguidos con estrellas, museos automovilísticos y Wilhelma, vibrante ambiente nocturno y exposiciones fantásticas: Stuttgart posee apasionantes contrastes. Integrada en una de las regiones vitivinícolas más grandes de Alemania, la capital de Baden-Wurtemberg apasiona por su magnífica situación, sus bonitas plazas, sus hermosos palacios y sus edificios de los más variados estilos arquitectónicos.
El Versalles de Stuttgart y 15 000 obras de arte en un solo edificio
El punto de encuentro ideal en el centro del casco antiguo es la Plaza del Palacio: probablemente en ninguna otra ciudad haya un castillo que domine tanto la imagen del centro de la ciudad como el Palacio Nuevo de Stuttgart. A finales del siglo XVIII, el duque de Wurtemberg hizo erigir aquí el último gran palacio residencial barroco de Alemania, con la idea de construir, nada menos, un segundo Palacio de Versalles. En la Plaza del Palacio hay un Versalles, pero de arte moderno: el Museo de Arte de Stuttgart, con un fondo de 15 000 obras del modernismo clásico y del arte contemporáneo. Este espectacular edificio impresiona por su elegancia sencilla; por la noche, este cubo de cristal iluminado permite divisar desde el exterior su núcleo de piedra.
Desde la Edad de Piedra hasta Baselitz, de la música clásica al musical
El Antiguo Castillo acoge el Museo Regional de Wurtemberg, que muestra la historia de la región desde la Edad de Piedra, pasando por los celtas, romanos y alamanes, hasta la Edad Media, el barroco y la Edad Moderna. La Galería Estatal de Stuttgart está dedicada a una época algo más concentrada y acoge una colección muy singular, cuyos puntos fuertes son el arte antiguo alemán, italiano y holandés, el Modernismo Clásico, así como la pintura y escultura contemporáneas. En ella se pueden ver grupos de obras muy relevantes de varias corrientes artísticas, como el fovismo, el grupo Brücke, el Blauer Reiter o el cubismo, así como conjuntos de obras de artistas individuales como Picasso, Beckmann, Schlemmer, Beuys, Kiefer y Baselitz.
También en cuanto a las artes representativas Stuttgart se mueve al más alto nivel. El Teatro Estatal de Stuttgart es el teatro de tres secciones más grande del mundo; alberga el Ballet y la Ópera Estatal, de fama mundial, y el Teatro, que sorprende con espectaculares puestas en escena. La gran orquesta de Stuttgart, los clubs de jazz o los dos teatros musicales en el SI-Centrum Stuttgart proporcionan las exquisiteces musicales.
Paseo y diversión, compras y degustación
La oferta gastronómica de Stuttgart, desde la cervecería de la esquina hasta los premiados restaurantes de primera categoría con fama internacional, proporciona verdaderas experiencias culinarias, con los típicos Spätzle y el vino Spätburgunder. En la Königstraße disfrutará de más de un kilómetro de diversión, con tiendas de moda y de especialidades, grandes almacenes, cafés, restaurantes y áreas de relajación. En el distrito Bohnenviertel tiendas de antigüedades y mercadillos se alinean con elegantes cafés y restaurantes; en la Calwer Straße elegantes boutiques y muchos restaurantes con terraza exterior esperan a sus visitantes. Por las noches, hay bares para todos los gustos en la Theodor-Heuss-Straße y en la plaza de la fuente Hans-im-Glück-Brunnen, entre otros sitios.
En una de las numerosas fiestas que se celebran en esta ciudad podrá disfrutar de la alegría de vivir y la hospitalidad que caracterizan a las gentes de Stuttgart. La fiesta más grande de los suabos y la segunda Fiesta de la Cerveza se celebra a finales de septiembre en el recinto ferial Wasen: más de 300 atracciones de feria y grandes carpas de cerveza y vino invitan a la fiesta Cannstatter Volksfest, diversión y buen ambiente incluidos. Sería aconsejable dejar algún tiempo para disfrutar con los animales: el parque de ocio favorito de Stuttgart es el Wilhelma, uno de los jardines botánicos y zoológicos más bonitos de Europa y, con sus 8000 animales aproximadamente, uno de los zoos con mayor diversidad animal del mundo.