Wolfsburgo

Wolfsburgo: una ciudad joven en busca de la modernidad.

Wolfsburgo, cuyo origen como una de las escasas ciudades de nueva construcción del siglo XX se remonta al 1 de julio de 1938, ha sido precursora de muchas tendencias de arquitectura urbana de la joven República Federal de Alemania durante su breve pero palpitante historia. La ciudad es el ejemplo característico de un desarrollo urbano planificado, a la par que acertado, y su historia está estrechamente vinculada a la de la empresa Volkswagen AG.

Ya desde los orígenes de la ciudad, el urbanismo y la arquitectura de Wolfsburgo atienden a parámetros especiales, ya que esta ciudad se diseño en un tablero de dibujo como ningún otro lugar alemán. Ambos aspectos resultan pues decisivos para la identidad y analogía de la ciudad: se puede afirmar que Wolfsburgo vive por ella y de lo que aquí se desprende. Wolfsburgo constituye uno de los primeros municipios alemanes que en 2001 diseñó un complejo específico dedicado a la comunicación y expresión de la arquitectura: el Forum Architektur. Así, Wolfsburgo puede considerarse, sin temor a equivocarse, un museo generador de ideas sobre arquitectura urbana del siglo XX, al tiempo que ha abierto espacio a toda una serie de edificios singulares; desde mediados de la década de los 50 se han construido el Centro Cultural Alvar Aalto, el Teatro Hans Scharouns, el Planetario, el Museo de Arte, la Ciudad del Automóvil y, por último, el phæno. Frente a la estación central, declarada monumento histórico, este "Centro de la Ciencia", considerado la mayor escultura transitable de Alemania, recuerda más a una nave espacial extraterrestre que a un edificio. Fue diseñado por Zaha Hadid, una renombrada arquitecta anglo-iraquí, que creó aquí una de las obras del siglo de una impresionante audacia. Durante su construcción se tuvo que llegar a los límites de lo factible, y en cuanto a estática y uso de materiales de construcción, hubo que adentrarse en campos totalmente desconocidos. En el interior, los visitantes hallarán 350 estaciones experimentales interactivas relacionadas con interesantes fenómenos derivados de la técnica y las ciencias físicas y naturales. En este contexto, puede afirmarse que el eslogan de la entidad: "te quedarás asombrado" más bien se queda "corto".

La segunda gran atracción de Wolfsburgo es la Ciudad del Automóvil, un centro de experiencias y competencia que gira en torno al mundo del automóvil inaugurado con motivo de la EXPO 2000 por Volkswagen AG. Aquí, el visitante no solo podrá descubrir todo lo relacionado con el tema de la movilidad automovilística, sino que también podrá ver interesantes películas de cine, experimentar la velocidad al volante de simuladores y admirar su impresionante arquitectura en medio de un paisaje de grandes parques y lagunas que abarca 25 hectáreas. Y los que no sean fanáticos del automóvil, también encontrarán con qué disfrutar: en la Ciudad del Automóvil el visitante puede relajarse y pasar un rato agradable en uno de los numerosos restaurantes. Algo que también es posible en Allerpark, el parque de ocio de Wolfsburgo, una extensa propiedad con un lago y una playa de blanca arena. Dependiendo de sus preferencias, también puede ir de compras por alguna de las tiendas outlet de Wolfsburgo, un paraíso en Alemania para quienes persiguen ofertas, que no se ubica en medio de una pradera, sino en el centro de la ciudad. Desde el punto de vista cultural, desde 1973 el teatro de Wolfsburgo es el escenario ideal para contemplar giras de teatro y obras de compañías invitadas, aunque en la actualidad ya son dos las producciones propias que pone en escena cada año. En 1994 también se inauguró el Museo de Arte de Wolfsburgo, que ya puede vanagloriarse de haber sido sede de numerosas exposiciones y eventos de gran envergadura, sobre todo de pintura, escultura, fotografía, moda y diseño en estilo contemporáneo y moderno. Desde su fundación, el programa del Museo de Arte se rige por una idea principal: "Buscar la modernidad en el siglo XXI". Este pensamiento persigue las ideas estéticas de la modernidad en el presente y las representa de una forma sensual e intelectual. Con todo, no sería acertado pensar que Wolfsburgo no tiene nada de "antiguo", ya que posee el "Wolfsburg", un castillo renacentista del siglo XIII, al que la ciudad debe su nombre. Desde 1961 forma parte del municipio y alberga, entre otros, el Museo Municipal y la Galería Municipal. El castillo Neuhaus es un castillo medieval del siglo XIV rodeado de agua y, en el distrito de Fallersleben, se encuentra el palacio Fallersleben, obra concluida en 1551 y desde 1991 sede del Museo Hoffmann-von-Fallersleben. Asimismo, es fantástico que se haya conservado la antigua fábrica de cerveza de Fallersleben, abierta 364 días al año, donde se aúnan tradición y buen ambiente en una atmósfera hogareña y elegante. Esto supone disponer de 364 oportunidades para visitar Wolfsburgo y reflexionar ante una buena cerveza sobre las interesantes facetas de la ciudad.

 

Lo más destacado
Highlights

Descubra Alemania, destino turístico, en el mapa

Agregar aquí sus favoritos. Guarde, clasifique, distribuya e imprima su selección y planifique todo su viaje por Alemania.

0 favoritos seleccionados