El cambio como principio: Bielefel en el espejo de los tiempos.
Numerosos comerciantes aprovecharon las libertades que los señores de la región concedían en esta ciudad nueva y fueron determinantes desde el principio para el desarrollo de Bielefeld. El comercio de telas y linos, que en aquel entonces eran unos bienes muy preciados, regaló a la ciudad una época muy especial, de la que han quedado testimonios como el Mercado Antiguo, el Ayuntamiento Antiguo y la iglesia Nicolai-Kirche.
Sin embargo, la demanda del lino no duró para siempre; Bielefeld experimentó una transformación de núcleo comercial a ciudad industrial. Esto se reflejó también en la imagen de la ciudad: se construyeron nuevos barrios residenciales con los típicos edificios de dos a tres plantas. Edificios representativos como el Nuevo Ayuntamiento y el Teatro, configurado con elementos barrocos y de Jugendstil, el edificio de Correos, decorado con motivos renacentistas, la estación en estilo Jugendstil y la sinagoga, cuya elevada cúpula podía verse desde la lejanía, fueron erigidos en los años posteriores al cambio de siglo. A finales de ese mismo siglo, la construcción de la Sala de Arte, la Stadthalle, la Seidensticker Halle, el Museo de Historia y el Museo Huelsmann en el Ravensberger Park han renovado la imagen arquitectónica de la ciudad en muy poco tiempo y de forma muy marcada, al tiempo que ampliaban notablemente la oferta cultural. Desde 1969 Bielefeld es también ciudad universitaria. En el oeste, por debajo del Bosque Teutónico, todas las facultades están reunidas bajo el mismo techo. La Gran Sala, de más de 300 metros de largo, es un punto de encuentro central y uno de los puntos fuertes arquitectónicos de la Universidad.
Celebraciones a la antigua usanza: mercados, fiestas y la Hermannslauf
En mayo, en el centro histórico se celebra el Mercado de tejedores de lino, una gran fiesta popular de varios días de duración; cada mes de julio tiene lugar la Fiesta medieval del castillo de Sparrenburg, y en septiembre se abre el Mercado del vino, también en el centro de la ciudad. Es tradición que el año se cierre con el Mercado de Navidad, que se celebra en la parte antigua de la ciudad, enmarcado por más de 100 casitas de entramado engalanadas. Otra tradición típica de Bielefeld es la Hermannslauf, una carrera popular desde el monumento a Hermann, en Detmold, pasando por las cumbres del Bosque Teutónico, hasta la meta en el castillo de Sparrenburg, en Bielefeld.