Una compuesta por cinco y un nombre muy apropiado
Wuppertal está recogida en los mapas solo desde hace ochenta años; antes estaban las grandes ciudades de Elberfeld y Barmen, además de las ciudades más pequeñas de Ronsdorf, Cronenberg y Vohwinkel, que fueron fundadas de nuevo en 1929 como Barmen-Elberfeld. En 1930, tras consultarlo con los ciudadanos, se cambió el nombre de la ciudad a Wuppertal, que es exactamente lo que es: la ciudad está ubicada en el valle (Tal) del río Wupper. Aparte de por el teleférico, la ciudad es conocida por el famoso Teatro de Danza Pina Bausch, por el hermoso paisaje de su parque zoológico, por la histórica Stadthalle y por el Museo Von der Heydt. El parque de esculturas de Tony Cragg ofrece escultura contemporánea de rango internacional, y el Museo de los Inicios de la Industrialización, junto con la Casa Friedrich Engels documentan el comienzo de la Revolución Industrial.
Conocer las alturas y profundidades de Wuppertal en 8723 escalones
A pesar de los destrozos de la Segunda Guerra Mundial, Wuppertal, con unos 4500 monumentos arquitectónicos, dispone del segundo fondo más grande de Renania del Norte-Westfalia. La mejor representada es la arquitectura del siglo XIX, con unos edificios muy representativos: el Briller Viertel, por ejemplo, es uno de los distritos de villas más grandes y homogéneos de Alemania. También resultan interesantes los edificios feriales de la época de los fundadores (último tercio del siglo XIX), cerca del Elberfelder Zentrum. Pero por todas partes nos esperan muchas sorpresas: un total de 8723 escalones son necesarios para superar todas las alturas y profundidades de Wuppertal, situada a una altura de entre 100 y 350 metros sobre el nivel del mar. El esfuerzo de subir escaleras se compensa con unas vistas muy interesantes.
Wuppertal tiene cultura; con exposiciones o museos, conciertos, teatro y ópera, danza y cine, el entretenimiento está servido. Las generosas áreas comerciales satisfacen la cultura de compras con centros comerciales, galerías y boutiques para todos los gustos. Las delicias de la cocina regional pueden descubrirse tanto en la gastronomía de alto nivel como en las tabernas originales y muy acogedoras que hay en todas las esquinas. También los noctámbulos quedan satisfechos con los numerosos bares y clubs. Por suerte, la ciudad dispone de grandes zonas de «chill-out» para la mañana siguiente: de una superficie urbana de 16 800 ha, alrededor del 50% lo ocupan campos, jardines, parques y bosques, y los 490 km de senderos ayudan a planificar la tarde.