Colonia, esta histórica ciudad catedralicia junto al Rin, despierta en todo el mundo las ganas de disfrutar del arte y la cultura, del Carnaval y de la típica cerveza «Kölsch». Y por supuesto, de regresar. Y es que Colonia es algo más que una ciudad que nace del corazón; es un sentimiento o una forma de enfrentarse a la vida. Aquí, todo gira alrededor de la famosa Catedral, el emblema y corazón de esta ciudad junto al Rin, que se levanta en el centro de la ciudad como un guardián gigantesco.
Donde se puede conocer mejor a Colonia y a sus habitantes
Entre los elementos que más contribuyen a lograr esta sensación especial que produce la ciudad se encuentran las acogedoras y auténticas tabernas que rodean el Antiguo Mercado y la plaza Heumarkt, o las grandes cervecerías repartidas por todo el casco antiguo. En ellas fluyen ríos de cerveza «Kölsch», la bebida oficial de Colonia, se sirven las especialidades renanas y el ambiente es casi siempre tan relajado, amable y alegre, que se podría pensar que en esta ciudad siempre es Carnaval. Cada clase de «Kölsch» tiene un sabor propio y personal y, por supuesto, su propia cervecería. Si nota que los camareros, a los que aquí se llama «Köbes» no se dejan influir por el ambiente festivo la razón está clara: todo «Köbes» que se precie debe mostrar cierto grado de irascibilidad. Por cierto, los camareros rellenarán automáticamente todo vaso de «Kölsch» vacío; si alquien no quiere beber más debe tapar la jarra con una tapadera. O simplemente no dejar el vaso vacío. Algunas de las mejores cervecerías de la ciudad son la Päffgen, la Gaffel Haus y la Malzmühle – quien no las conozca, no ha estado en Colonia.
El barrio de las tabernas de Colonia... Y una agradable sorpresa
Sobre todo los fines de semana los lugareños y turistas, jóvenes y estudiantes se amontonan en las cervecerías, pero también en las innumerables discotecas, en clubs, bares, restaurantes y salones sociales, principalmente en el barrio estudiantil de Kwartier Latäng, en el Friesenviertel, en el Belgischer Viertel, en la Südstadt y, cada vez más, en el distrito de Ehrenfeld, un clásico barrio industrial. Los precios son a menudo una agradable sorpresa, ya que son, en general, bastante moderados; sobre todo para una ciudad de este tamaño. El hecho de que en muchos locales las veinticuatro horas del día sean «happy hour» contribuye considerablemente a reducir el nivel de precios. Y eso es, de alguna manera, típico de Colonia.
Museos de rango mundial. Y la ribera «mala» del Rin (Schäl Sick)
Con todo, Colonia tiene mucho más que ofrecer que tabernas y cervecerías, como lo demuestran muchos museos de gran relevancia, la ArtCologne y otras ferias de arte, el arte viviente, la escena musical, y el Christopher Street Day, el evento más importante de Alemania para gays y lesbianas. Algunos de los museos más conocidos de Colonia, además del Museo Ludwig, son probablemente el Museo Romano-Germánico, que expone obras pertenecientes a los 2000 años de historia de la ciudad, el Wallraff-Richartz-Museum, que alberga piezas desde la Edad Media hasta el siglo XIX, el Museo de Artes Aplicadas en la Wallraffplatz, o el Museo Rautenstrauch-Joest, dedicado al arte y la cultura de pueblos no europeos. También es interesante como muestra de la cultura de los pueblos, si bien en otro sentido, el museo del equipo «1. FC Köln», en el Estadio Müngersdorf.
Los que, después de tantas sensaciones en Colonia, busquen un poco de descanso disponen de uno de los mayores parques de Colonia, el Rheinpark, situado en la ribera derecha del Rin —para los habitantes de colonia la ribera «mala» del Rin— y al que es posible acceder mediante el teleférico que cruza el río. Este parque incluye zoológico y jardín botánico y es una experiencia en sí mismo. Y ya que hemos llegado hasta aquí, podemos disfrutar de la que probablemente sea la mejor vista panorámica sobre el centro histórico de la ciudad y sobre la (Link zu UNESCO -> Kölner Dom) Catedral (/link), en la plataforma para visitantes del Triángulo de Colonia, a 100 metros de altura. Si, al disfrutar de las vistas, a alguien se le ocurre la idea de comprar un objeto de recuerdo, la auténtica Agua de Colonia es tan típica de la ciudad como el Carnaval y la «Kölsch».