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Ratisbona: hechicería bajo los cimientos de la ciudad.

Ratisbona: hechicería bajo los cimientos de la ciudad.

Si alguien cree que una ciudad medieval con 2.000 años de historia debe estar un poco adormilada, está completamente equivocado: se pueden decir muchas cosas de Ratisbona, menos que se ha quedado aletargada. En ella, el Patrimonio de la Humanidad no solo puede apreciarse en obras arquitectónicas y plazas históricas, sino en todo lo que las rodea. Y como una de las ciudades alemanas con mayor densidad de tabernas, desde este punto de vista Ratisbona también supone un gran placer.

Los habitantes de Ratisbona han descubierto bastante tarde el apego por su centro histórico. En la década de los años 60 estaba planificado destruir lo que quedaba de histórico en la ciudad y erigir en su lugar una ciudad completamente nueva. Hoy en día, todo el mundo se alegra de que estos planes nunca se llevaran a cabo y de que desde la década de los 70 se proteja el centro histórico, restaurando y conservando con mimo y esmero el patrimonio histórico. Pocas ciudades del centro de Europa pueden presumir de ofrecer una imagen tan fantástica: se mire donde se mire, uno está rodeado por más de 2000 años de historia. Ratisbona cuenta con más de 1500 edificios protegidos como monumentos, de los cuales 984 componen el conjunto arquitectónico "Centro histórico de Ratisbona y Stadtamhof", declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. El puente de piedra sobre el Danubio, la catedral y la calle Krauterermarkt, con la colegiata gótica de St. Johann, el Museo del Tesoro Catedralicio, la casa patricia que semeja un castillo en el Heuport y la histórica farmacia Adler-Apotheke son varios de los monumentos más importantes de Ratisbona, aunque solo una pequeña parte de todo lo que merece la pena visitar. A la altura del edificio Amberger Stadel, siguiendo el curso ascendente del Danubio, se llega al Mercado del Pescado con la fuente Roland y la casa conmemorativa del astrónomo Johannes Kepler. La iglesia de St. Ulrich, con el Museo Diocesano, el antiguo prebostazgo catedralicio, las plazas Dachauplatz y Neupfarrplatz, el Alter Kornmarkt (antiguo mercado de cereales), el Kohlenmarkt (mercado de carbón) y las plazas Zieroldsplatz, Rathausplatz y Haidplatz, la Porta Praetoria y las Geschlechtertürme, unas torres entre las que se encuentra la Torre Dorada que con sus 28 metros de altura es la torre medieval más elevada al norte de los Alpes, son otras plazas, conjuntos y edificios magníficos, para cuya descripción se queda corta la palabra "encantador".

Y como corresponde a una ciudad tan extraordinaria, la vida cultural de Ratisbona también es muy variada. Aquí se aúnan elementos tradicionales y modernos con influencias de todo el mundo: entre los innumerables eventos teatrales y de danza, conciertos, fiestas, exposiciones y otras ofertas culturales encontrará su programa ideal con toda seguridad. Las posibilidades son ilimitadas: eventos elegantes y auténticos, desde música clásica a popular, en locales modernos, en un ambiente histórico o al aire libre en bellas plazas. Además, en las callejuelas del casco antiguo, innumerables restaurantes, bares, tabernas y discotecas invitan a terminar la velada disfrutando de la noche. Asimismo, Ratisbona es una ciudad que sabe combinar como pocas un contenido arquitectónico histórico con un ambiente comercial muy moderno. La preciosa y elegante zona peatonal del casco antiguo ofrece el marco perfecto para ir de compras: innumerables tiendas, grandes y pequeñas, ofrecen un amplio abanico de mercancías, a cual más diferente, tanto especialidades internacionales como artesanía regional. Con todo, también fuera del centro de la ciudad se ofrecen unas oportunidades fantásticas para ir de tiendas; prácticamente en todos los barrios hay, al menos, un gran centro comercial. En ellos podrá adquirir la famosa mostaza dulce de Luise Händlmaier, pero lo mejor es visitar su maravillosa tienda "Händlmaier's" de la Unteren Bachgasse, en el centro de la ciudad. No cabe duda de que esta es la mejor mostaza del mundo, al menos para los aficionados a esta tradicional marca familiar. Igualmente indudable es el hecho de que Ratisbona es uno de los mejores destinos turísticos del mundo. Por no decir el mejor, aunque seguro que llegará a esa conclusión.

Lugares de interés de las ciudades

La parte del casco antiguo de Ratisbona que linda con el Danubio se caracteriza por su Puente de Piedra. Esta construcción medieval se ha convertido en un modelo para muchos otros puentes, como por ejemplo el Puente de Carlos en Praga. Construido desde 1135 hasta 1146, es el puente de piedra con arcos más antiguo y, en parte, aún intacto que se conserva en Alemania. Tras su construcción, la por aquel entonces "octava maravilla del mundo", con 310 metros de longitud y siete metros de ancho, era la mayor del mundo en su estilo arquitectónico y durante 800 años fue el único puente de piedra sobre el Danubio entre Ulm y Viena. En mayo de 1189, el emperador Federico I, llamado también Barbarroja, partió desde aquí con su ejército hacia la Tercera Cruzada..

Un símbolo que toca el cielo y, en gran medida, el punto central más visible de la ciudad, es la catedral de Ratisbona, la Catedral de San Pedro, cuya construcción en su forma actual fue llevada a cabo entre 1260 y 1520. Como testimonio sobresaliente del gótico en Baviera, impregnó durante siglos la vida de sus habitantes. Durante una visita por la catedral llaman especialmente la atención, entre otros muchos tesoros, los cinco altares góticos con baldaquino, que se han conservado como piezas singulares en la catedral, así como los vitrales que datan de la época entre 1220 y 1370. La catedral es también el hogar de los Gorriones de la Catedral de Ratisbona – la "joya de la corona" entre los coros de niños – que realizan aquí su servicio litúrgico en la configuración musical de las misas.

Especialmente típicos de Ratisbona son los palacios medievales de los patricios, así como las torres de las familias señoriales – símbolos de defensa, y de la prosperidad y el poder de sus habitantes. En la Edad Media, las viviendas de las acaudaladas familias de patricios edificadas al estilo de palacios, con sus altas torres que se elevaban hacia el cielo, dominaban en el perfil de la ciudad – y aún hoy en día siguen sin pasar desapercibidas. La más impresionante de estas torres es la Torre Dorada, construida en torno a 1260, con sus nueve plantas y una altura total de 50 metros, y que en la actualidad se utiliza como residencia de estudiantes.

No se puede pensar en Ratisbona sin hacer mención de la aristocrática familia Thurn und Taxis. Junto a la Basílica de San Emerano se encuentra el palacio, residencia de la familia desde 1812. Los festivales de palacio celebrados anualmente atraen a Ratisbona a más de 30.000 visitantes cada verano, convirtiendo el palacio en uno de los más brillantes centros de atención de la región. La historia de los príncipes Thurn und Taxis se remonta al siglo XII. En el Museo Marstall se pueden observar carruajes, palanquines, trineos, arreos, accesorios de equitación y sillas de montar, así como obtener interesantes impresiones en relación con el servicio de transporte de los últimos siglos. También pueden ser visitadas determinadas zonas del palacio. Más información

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