En la Ruta Ciclista del Vino de Baden, en el soleado suroeste de Alemania, el nombre lo dice todo. Las viñas bordean la ruta, al igual que numerosos viticultores de la región. Además del pintoresco paisaje, le invitan a hacer una pausa y a degustar vinos y productos regionales.

La ruta es imprescindible para los entendidos, pero también es muy adecuada para las familias. La ruta de colinas se aleja en su mayor parte del tráfico rodado a través de Baden-Württemberg. Los romanos llevaron en su día la viticultura a la región de la Selva Negra. Pero, además de este plato fuerte culinario, hay mucho más que descubrir. Poco después de la salida, en la frontera suiza, le espera Weil am Rhein, con cultura e historia, como el Museo de Diseño Vitra. Después, en una de las dos alternativas de ruta, podrá visitar el casco antiguo de Friburgo de Brisgovia, que merece la pena. En el Museo Romano de Heitersheim se puede aprender mucho sobre la historia de la viticultura romana. En Durlach, el castillo de Staufenberg invita a una pausa histórico-cultural entre viñedos, al igual que una parada en una de las 300 bodegas de la ruta. Después de la histórica Heidelberg, el recorrido termina en Laudenbach. Con numerosas estaciones de recarga eléctrica, talleres de ciclismo y establecimientos de bed+bike, la región está bien preparada para los ciclistas, también para los que tienen motores eléctricos.

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