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Regiones vitivinícolas de la A a la Z
The Hessische Bergstraße wine region, market square in Heppenheim

La comarca vitivinícola Hessische Bergstraße: pequeña pero selecta.

Probablemente fueron los romanos quienes trajeron a la «strata montana» las primeras cepas; el cultivo de vino en la Bergstraße está documentado por primera vez en el siglo VIII, en relación con el monasterio de Lorsch. En 1971, la «Hessische Bergstraße» se convirtió en una comarca vitivinícola independiente y es actualmente la más pequeña de las 13 comarcas alemanas dedicadas al cultivo del vino. La región está compuesta por dos áreas separadas espacialmente: al sur de Darmstadt las localidades de Alsbach, Zwingenberg, Bensheim y Heppenheim constituyen el área denominada «Starkenburg». La segunda área es la «Odenwälder Weininsel» (isla del vino del Odenwald), en y alrededor de Groß-Umstadt y de Roßdorf.

Peculiaridades regionales

Superficie vitícola y variedades de uvas

Suelos

Clima

Viticultores y cooperativas

Mentalidad

Lo más destacado de la región vitivinícola

Entre la llanura del Rin, el Meno y el Neckar, en la parte oeste del legendario macizo Odenwald se extiende con una longitud de unos 80 km, desde la ciudad universitaria de Darmstadt en el norte hasta la ciudad vinícola de Wiesloch, al sur de Heidelberg la ruta turística Bergstrasse. Se trata de un encantador paisaje vinícola, pequeño pero muy selecto, repleto de impactantes historias. Cuando Alemania se presenta en plena floración le revelamos donde puede degustar la primavera.

La ruta Bergstrasse, denominada antiguamente "Strata Montana" por los romanos, está enclavada en una región con un clima favorable para que en primavera el almendro, el cerezo y el melocotonero dibujen un grandioso escenario de tonalidades blanco-rosáceas; donde se recolectan limones; se crían nobles vinos; crecen secuoyas y pintorescas villas con edificios medievales de entramado encandilan al visitante.

Tierra de vinos Bergstrasse: la variedad temperamental

El sol desprende sus rayos durante 1600 horas al año y compite con los hombres sobre quien sale mejor parado: y es que cuanto más calor, mejores vinos se obtienen. La variedad típica y característica de la región es el Riesling de famosas bodegas con rimbombantes nombres como Auerbacher Fürstenlager, Bensheimer Streichling o Heppenheimer Centgericht. También se cultiva la uva Pinot, como el Spätburgunder (Pinot Noir), el Grauer Burgunder (Pinot Gris) y el Weisser Burgunder (Pinot Blanc). La primera vez que se mencionó el vino de la Bergstrasse fue en el siglo VIII en el Códice de Lorsch "Codex Laureshamensis" elaborado por los monjes del monasterio homónimo. Más tarde, fue Carlomagno quien disfrutó del vino al igual que otros muchos grandes hombres.

Muy recomendable

En la Ruta Bergstrasse, muy cerca del legendario reino de los Nibelungos, se suceden los castillos y los palacios, residencias y monasterios como si de cuentas de un collar se tratara. Son testimonio del esplendor y la riqueza de la Edad Media y nos recuerdan a la época de los caballeros, los príncipes y los reyes. Los soberbios ayuntamientos con entramado destacan por encima de las plazas del Mercado adoquinadas. Durante siglos, el monasterio imperial de Lorsch caracterizó la política de la región. El bellísimo pórtico real carolingio, el Königshalle, se considera el más antiguo de aquella época en tierras alemanas.

Imprescindible

En la Ruta Bergstrasse la cultura y la naturaleza forman un dúo. En todos los rincones, los conciertos, las exposiciones y los festivales nos seducirán en localizaciones históricas. Los parques y jardines se transforman en escenarios para estrellas mundiales, a las que se añaden fiestas de la vendimia, históricas consagraciones de templos y turbulentas ferias y mercados. En la "Bergstrasse" también gustan de deleitarse con una oferta gastronómica que destaca por servir productos frescos, nobles vinos y otras delicias culinarias.

Recomendación secreta

La Ruta Bergstrasse en el centro de un maravilloso paisaje cultural con más de 2000 años de antigüedad entre historia y alta tecnología también se puede recorrer a pie, aunque tampoco hace falta recorrerla entera. Es todo un placer desde el principio hasta el fin y siempre merece la pena visitarla. Pero si aún no ha venido, tampoco hay forma de saberlo.

Aquí el vino y el arte maridan de forma excepcional: sobre el sendero de descubrimiento «Vino y piedra» de Heppenheim, junto a la Bergstraße, se narra la historia cultural del vino a través de obras de arte. A lo largo de 6,9 km encontramos aquí un total de 70 estaciones relacionadas con la viticultura, lo que probablemente constituya un récord en Europa. Pueden pasar días y no llegar a descubrir todo lo que aquí se ofrece.

Probablemente ningún otro sitio en Alemania haya aportado tanto a la conservación de la historia de la viticultura como el Kloster Lorsch en la hessischen Bergstraße. Innumerables localidades hasta Badenal sur, Franken al norte y Rheinhessen pueden remontar sus orígenes de cultivo del vino hasta la Edad Media temprana gracias al Kloster Lorsch, hoy declarado UNESCO-Weltkulturerbe.

Ya cuenta con más de ochenta años, pero aún está en su mejor momento: la Bergsträßer Winzerfest (fiesta de viticultores de la región de la Hessische Bergstraße), en Bensheim, se celebró por primera vez en 1929 y es, hasta hoy, un imán para los visitantes, jóvenes y no tan jóvenes, y para los aficionados al vino, locales y extranjeros. La mayor fiesta del vino del sur de Hesse se presenta ante sus visitantes joven, fresca y moderna, pero conservando el encanto de la tradición.

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