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Magic Cities de la A a la Z

Leipzig. Heroicidad y belleza al son del mismo compás.

Buena muestra de la gran musicalidad que poseen los habitantes de Leipzig es que fueron quienes marcaron el ritmo de la revolución pacífica de 1989. Tras la caída del muro a Leipzig se le llamó "ciudad heroica", apodo que también podría referirse a los grandes músicos, directores de orquesta y compositores tan presentes y populares en la localidad como quizás no lo sean en ningún otro lugar.

La ciudad debe tener algo realmente especial, porque parece como si el tiempo transcurriera acompasado. Y todo ello acunado por una larga y destacada tradición. Desde 1254, primera constancia documentada del Coro de Santo Tomás, uno de los coros infantiles más antiguos del mundo, la música ha llenado los corazones de la gente calando hasta en los venerados muros de la ciudad. La música también reina en la sala de conciertos Gewandhaus, que alberga la orquesta homónima fundada en 1743 y dirigida durante largo tiempo por Kurt Masur, rostro visible de la revolución pacífica. Su órgano, cuyos 6.638 tubos proporcionan un sonido que es toda una delicia para los sentidos, es realmente impresionante. En esta enumeración cabe mencionar también la magnífica Ópera, uno de los teatros de la música más antiguos de Europa, famoso por su amplio repertorio de grandes obras que van desde el Barroco hasta la música moderna. Modernos y atemporales han sido y siguen siendo Johann Sebastian Bach , el famoso cantor de la iglesia de Santo Tomás, así como los oriundos de Leipzig Richard Wagner y Felix Mendelssohn Bartholdy , quien en 1843 fundó aquí el primer conservatorio alemán, o Robert Schumann y Clara Wieck, que encandilaron a sus coetáneos como músicos y como pareja. Los habitantes de Leipzig también mantienen una apasionada historia de amor con una de las cafeterías más antiguas de Europa: "Zum Arabischen Coffe Baum" que desde 1711 lleva siendo el punto de encuentro preferido de intelectuales y grandes personalidades. Bach, Schumann, Liszt, Grieg y Wagner, entre otros, honraron con su presencia este lugar. También Goethe y Lessig, así como Napoleón y Augusto el Fuerte, tienen en común su paso por el establecimiento. Un signo inequívoco de que Leipzig ha sido y sigue siendo un lugar de interés para gente de lo más diversa, y no tan solo para músicos y compositores.

Cuando visite la ciudad, no puede dejar de echar un vistazo al tercer piso del Arabischer Coffee Baum, convertido en café-museo con más de 500 artículos expuestos en 15 salas sobre la historia de 300 años de antigüedad de la cultura sajona del café. Pero quien desee seguir las huellas de la gran tradición musical de la ciudad, quedará realmente impresionado por el Museo de Instrumentos Musicales, que alberga una de las colecciones más importantes del mundo de estas características, además de ofrecer una profunda y detallada perspectiva de la historia musical de la ciudad.

Lo que no debió sonar precisamente a música para el gobierno fueron las marchas y coros de la gente que en 1989 anunciaban el final de la RDA. A partir de las misas y manifestaciones que se organizaron dentro y fuera de la iglesia de San Nicolás, en el centro de la ciudad, se fue desarrollando un movimiento que derrocó al régimen en el plazo de unos pocos meses. Probablemente uno de los motivos que propició los hechos fue que una de las centrales más infames de la odiada seguridad del Estado tenía aquí su sede, en la denominada "Haus zur runden Ecke" (casa de la esquina redondeada). Una interesante exposición documenta la forma de trabajar de los fisgones de la Stasi, que no es precisamente un capítulo resplandeciente, pero también forma parte de la historia reciente alemana. Remontándonos un poco más atrás en la historia, más concretamente algunos cientos de millones de años, nos situamos en el Zoo de Leipzig. El país de Gondwana le invita a un viaje tropical por la historia de la geología, cuando el supercontinente Gondwana reinaba sobre el hemisferio antártico. Si regresamos de nuevo al presente, Leipzig también le ofrece un placer muy propio de nuestros días: pasear por el centro comercial y de ocio de la ciudad. Alrededor del Mercado, en las tranquilas callejuelas del casco antiguo, el visitante encuentra desde negocios de antigüedades y librerías con grandes existencias hasta elegantes boutiques y pequeñas tiendas encantadoras. Pero no se extrañe si en este deambular escucha alguna que otra melodía aquí y allá. Al fin y al cabo, esto es Leipzig.

Lugares de interés de las ciudades

Del algodón a la cultura: 100 estudios de artistas, once galerías, talleres, arquitectos, diseñadores, creadores de joyas y moda, un centro internacional de baile y coreografía y mucho más se dan cita en la antigua Hilandería de Algodón (Baumwollspinnerei). Aquí también se ha formado la famosa Escuela de Pintura de Leipzig en torno al pintor Neo Rauch.

La ciudad fabril de antaño, convertida a principios del siglo XX en la mayor hilandería de algodón de Europa, pasó a ser 100 años después uno de los centros de producción y de exposición más interesantes para el arte y la cultura contemporáneos en Europa.

La Feria de Leipzig es el recinto ferial y de exposiciones de la ciudad, y uno de los más antiguos del mundo. El comercio y el cambio siempre han dispuesto aquí de un escenario destacado, y en la época de la RDA la Feria de Leipzig se convertía dos veces al año en el más importante escaparate de oeste a este – y a la inversa. Con el nuevo recinto ferial, la ciudad ha adquirido al mismo tiempo un nuevo centro de arte: más de 20 artistas de renombre han diseñado – específicamente para esta feria – salas, papel pintado, paredes, escaleras, esculturas y otras obras integradas de forma permanente en el edificio.

En 1525 el médico y catedrático de universidad Heinrich Stromer de Auerbach abrió un bar para estudiantes en la bodega de su casa, ya que “el vino es un excelente profiláctico contra diversas dolencias, si se hace un correcto uso de él”. En la actualidad, Auerbachs Keller sigue siendo el restaurante más conocido de Leipzig y uno de los más famosos del mundo. La popularidad del Auerbachs Keller, que ya en el siglo XVI era uno de los locales de venta de vino más frecuentados de la ciudad, se debe principalmente a Johann Wolfgang von Goethe, a quien le gustaba pasar tiempo aquí durante su época de estudiante. Desde su inauguración, el Auerbachs Keller ha atendido a alrededor de 91.980.000 clientes.

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