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Mannheim: pensar en cuadriculado.

Mannheim es sinónimo de movilidad: y es que en esta ciudad en 1817 Karl Drais construyó el primer biciclo en la ciudad universitaria situada entre el Rin y el Neckar; en 1886 el primer automóvil de Carl Benz comenzó a circular por sus calles; en 1921 salió al mercado el legendario Lanz Bulldog, y en 1929 Julius Hatry diseñó aquí el primer avión cohete del mundo. Es evidente que en Mannheim los inventores se sienten especialmente como en casa.

Quizá la claridad de pensamiento de sus habitantes se deba a la clara estructura de la ciudad: Mannheim es una ciudad con estructura de damero, que fue planificada y configurada en el siglo XVII para que sus calles formaran una red estrictamente cuadriculada desde el Neckar hasta el castillo. Un habitante de Mannheim que le dice a otro "C5" o "E7" no está jugando a hundir la flota, sino que le está diciendo dónde vive o hacia dónde se dirige. Y es que Mannheim ofrece muchas opciones: dispone de una amplia oferta en cuanto a monumentos y cultura, arte y gastronomía, eventos y fiestas, ajetreo y tranquilidad; en pocas palabras: placer para el cuerpo y la mente diseñado en damero. Ya sea en el Teatro Nacional apreciando una ópera, un drama o un ballet, en conciertos de música clásica o pop; durante ponencias o muchos otros eventos culturales en teatros independientes y en lugares usuales e inusuales: en Mannheim siempre se sale ganando. Monumentos como el segundo palacio barroco más grande de Europa y la Torre del Agua, en medio de uno de los conjuntos de estilo Jugendstil más hermosos de todo el continente, esperan a que los descubra. Asimismo, instituciones como la Escuela Superior Estatal de Música y Artes Escénicas, la Academia Pop de Baden-Wurtemberg, la Escuela Superior de Técnica y Diseño y la Academia Libre de las Artes contribuyen a que el ambiente de Mannheim sea uno de los más creativos del mundo. Mannheim también destaca como lugar de celebración de congresos: con el palacio de congresos m:con Congress Center Rosengarten la ciudad ofrece uno de los mejores centros de su modalidad, una lograda alianza entre antigua y nueva arquitectura, dotada de la más moderna tecnología y con un precioso parque enfrente que confiere así clase y renombre a cualquier evento.

Las tres grandes instituciones que componen el paisaje museístico de Mannheim también ofrecen sensaciones elevadas a la máxima potencia: los Museos Reiss-Engelhorn, el Technoseum (Museo Regional para la Técnica y el Trabajo) y la Sala de Arte. Los Museos Reiss-Engelhorn cuentan con cuatro salas de exposiciones, entre las que se hallan la imponente Zeughaus (arsenal), la última obra monumental de la época de los príncipes electores de Mannheim. Alrededor de 1,2 millones de objetos de ámbitos tan variados como la arqueología, la antigüedad y las culturas mundanas, la historia del arte y de la civilización, la historia del teatro y de la música, así como la fotografía conforman un inventario de una diversidad temática sobrecogedora. El "Technoseum" muestra los vínculos existentes entre la tecnología y la historia social, y reproduce el proceso de la industrialización desde 1750 hasta la actualidad a lo largo de muchas estaciones interactivas. Las colecciones recogidas en la Sala de Arte de Mannheim incluyen obras pictóricas del impresionismo alemán y francés, del movimiento Nueva Objetividad, del expresionismo y del arte abstracto del informalismo francés y alemán. Además de obras maestras de las artes plásticas del siglo XIX, la Sala de Arte también conserva una colección muy completa de esculturas del siglo XX de todo el mundo. Los principales autores son Henry Moore, Marino Marini y Max Ernst, aunque también se presentan obras de Auguste Rodin, Alberto Giacometti y Richard Long. Wilhelm Lehmbruck, el gran escultor expresionista, dispone de una sala propia para sus obras; además, periódicamente se celebran exposiciones temporales dedicadas a numerosos artistas contemporáneos. El Círculo de Bellas Artes de Mannheim y la Galería de Arte Municipal completan la fantástica oferta cultural, así como los festivales y los numerosos eventos de instituciones culturales privadas, por ejemplo de la compañía Klapsmühl’ en el ayuntamiento, una de las mejores direcciones de teatro de variedades y cabaré de toda Alemania. Por cierto, seguro que Mannheim también sabrá ganarse las simpatías de los amantes de las compras. Y es que en la meca de las compras de la región Rin-Neckar corre el siguiente rumor: "si hay algo que aquí no encuentra, será porque no existe". Ya ve, con la visita a esta fantástica ciudad, solo puede salir ganando.

Lugares de interés de las ciudades

El símbolo más emblemático de Mannheim en la zona este del centro, la Torre del Agua (Wasserturm), construida entre 1886 y 1889 por el arquitecto berlinés B. Schmitz, constituyó más adelante el punto de partida para el diseño de la Plaza de Federico (Friedrichsplatz). Fascinan al espectador los maravillosos espectáculos de agua frente al monumental edificio, que se ilumina por la tarde al llegar la oscuridad. Sirenas y tritones de bronce, dos grupos de centauros de piedra y, sobre la cubierta de cobre, una estatua de Anfítrite, esposa del dios de los mares Poseidón, decoran la torre que forma parte de una de las más bellas obras modernistas de Europa.

La música procedente de Mannheim se ha convertido en un emblema desde que Joy Fleming descubrió el "Mannemer Blues". Laith-Al-Deen, Xavier Naidoo y el grupo Söhne Mannheims son y han sido algunos de sus sucesores, que se pueden encontrar en todas las listas de éxitos. De modo que ha sido sólo una consecuencia lógica el crear la Academia Pop (Popakademie) en Baden-Wurtemberg: un conservatorio superior de música popular, inaugurado en el 2003 por el estado de Baden-Wurtemberg como colaboración público privada y como la primera institución de su clase en Alemania. Lo mismo sucede con el Parque de la Música (Musikpark) – un centro para la creación de un puesto exclusivamente para la industria de la música.

El imponente edificio del Castillo de Mannheim, construido en 1720 en estilo barroco bajo el reinado de los príncipes electores Carlos Felipe y Carlos Teodor, y con la ayuda de importantes artistas, es realmente una obra de arte en sí misma. Con sus más de 500 habitaciones decoradas con pinturas, tapices y estatuas, y sus gigantescas dimensiones, estaba considerado la "Corona del Electorado del Palatinado" y en la actualidad constituye una de las mayores construcciones barrocas de Alemania. Desde principios del 2007, el castillo resplandece con una nueva luz. El museo del castillo expone obras relativas a su historia y a la de los príncipes que residían en él, de la Biblioteca del gabinete de la princesa electora Isabel Augusta.

Mencionada por primera vez en un documento escrito en el Códice de Lorsch en el año 766, Mannheim recibió en 1607 privilegios de ciudad a raíz de que el príncipe elector Federico IV del Palatinado colocara la primera piedra para construir la fortaleza del Castillo Friedrichsburg. La planificación de entonces para construir una red de carreteras en forma de cuadrícula para la ciudad libre, unida con la fortaleza, se ha mantenido hasta el día de hoy. Los cuadrados han sido numerados y señalizados con letras: por ejemplo, la dirección de la galería Artquadrat es simplemente L4, 10, las indicaciones para el Museo Zeughaus es incluso sólo C5, y el museo Schillerhaus (Casa Museo de Schiller) se encuentra en B5.

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